sábado

CON ESTA BOCA EN ESTE MUNDO. Olga Orozco

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No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
Aunque me tiña las encías de color azul,
Aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
Aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
Y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
Ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
Y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
Ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
Donde solo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
Hemos hablado demasiado del silencio,

Lo hemos condecorado lo mismo que una vigía en el arco final,
Como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
El triunfo del vocablo, con la lengua cortada.

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
He dicho ya lo amado y lo perdido,
Trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder
A los largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
Retumban, se propagan como el trueno
Unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad con la muerte, poesía

Hemos ganado. Hemos perdido,
Porque ¿cómo nombrar con esta boca,
Cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?

Olga Orozco
1920-1999

jueves

La luna, siempre (Ana Maria Rodas;Guatemala,1937)

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Redonda, hinchada de frotarse contra el cielo
rasga mi piel con su delgada luz
Cae sobre mi pelo
con la levedad de una sirena
que no se hubiera dado cuenta
que no posee piernas
Solivianta mi sangre
me enciende de locura
me regala una piel fosforescente
y me convierte
aceite hirviendo
en fauna
(cascos y cuernos y cabello desbocado
bajo el lúbrico soplo de lo oscuro)

http://www.literaturaguatemalteca.org/Rodas.html

miércoles

Adelia Prado entrevista a la poeta brasileña

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martes

Elvira Hernández (Chile-1951)

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El amanecer anuncia el arribo a Quotidianía
pero yo vuelvo al aire
Un pequeño remezón da cuenta que tocamos tierra
pero yo vuelvo al aire
El capitán ordena próximo desembarco
y me evado en bolsones de aire
Los altavoces llaman a los rezagados por última vez
-entonces me desvisto-
no entrego mi cuota a Quotidianía
vuelvo al punto de partida - el aire-
y me deshago


Elvira Hernández (Lebu, Chile, 1951): Ha publicado ¡Arre! Halley ¡Arre! (1986), Meditaciones físicas por un hombre que se fue (1987), Carta de Viaje (1989), La bandera de Chile (1991), El orden de los días (1991); Santiago Waria (1992) y Álbum de Valparaíso (2003). También editó en conjunto con Verónica Zondek la muestra poética Cartas al azar (1990) y ha desarrollado una considerable labor crítica, generalmente bajo el nombre de Teresa Adriasola, en este ámbito destaca el trabajo Merodeos en torno a la obra poética de Juan Luis Martínez, recopilación de artículos críticos y ensayos sobre la obra de este autor, realizado junto a Soledad Fariña.

sábado

Rosario Castellanos, Amor

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El que se va
se lleva su memoria,
su modo de ser río,
de ser aire,
de ser adiós y nunca.
Hasta que un día
otro lo para, lo detiene
y lo reduce a voz, a piel,
a superficie ofrecida, entregada,
mientras dentro de sí
la oculta soledad aguarda y tiembla.

jueves

Maritza Jimenez. (Venezuela, 1956).

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Cada vez que cae un árbol, muere una estrella
(Proverbio lacandón)

Silente
cayó el árbol


Dejó en la brisa
un latido de pájaros


frutas sin probar
en la boca de los amantes


De su raíz
otra garganta del suelo
florecieron hongos y gusanos
del remordimiento

Cayó el árbol
oscuro

como un hombre

La estrella entró al agujero de la nada.

Poeta, Periodista y Promotora Cultural. Magister en Literatura Latinoamericana USB. Poemarios: Hago la muerte, y Amor constante más allá de la muerte. Tiene dos poemarios inéditos: Hojas y Nada y Bosque como el verde.

sábado

Denise Levertov (nacinalizada en EE UU,de origen británico,1923-1997)

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Pensando en Paul Celan, de Esta gran inconsciencia: últimos poemas

San Celan,
estirado en la cruz
de la supervivencia,

ruega por nosotros. Tú
que finalmente no pudiste
resistir más. Pero nosotros

vivimos y vivimos,
alegres en un mundo
donde los niños matan niños.

Nos sacudimos
del peso de
nuestra propia exención,

florecemos,
sobrepasamos
nuestros días asignados.

San Celan,
ruega por nosotros
por que recibamos

al menos una herida,
azul, azul, imborrable,
nosotros que aceptamos la supervivencia.


Poeta y escritora estadounidense de origen británico. Nació en Ilford (Inglaterra) el 24 de octubre de 1923, y estudió en su propia casa, donde su madre leía en voz alta para toda la familia las obras de Willa Cather, Joseph Conrad, Charles Dickens, y Liev Tolstói. Su padre, un judío ruso convertido en sacerdote anglicano, fomentó su interés por el misticismo de los hasidim. Empezó a escribir poesía de niña. A los 12 años envió algunos poemas a T. S. Eliot y este le escribió una carta ofreciéndole su consejo. Su primer libro de poemas, La imagen doble se publicó en 1946. Contrajo matrimonio con el escritor estadounidense Mitchell Goodman en 1947, se trasladó a Estados Unidos en 1948 y adoptó la nacionalidad estadounidense en 1956. La amistad de su marido con el poeta Robert Creeley propició su relación con la poesía experimental del Black Mountain College, muy influida por William Carlos Williams y su concepción de la poesía como algo intrínsecamente unido a la vida cotidiana. El título de su segundo libro de poemas, Aquí y ahora (1957), es sin duda reflejo de esta influencia. Levertov halló su propia voz buscando el equilibrio entre forma y contenido, entre experiencia y estructura, y en sus poemas posteriores se revela como un sólido valor poético. Figuran entre ellos A las islas por tierra (1958), Con ojos en la nuca (1959), La escalera de Jacob (1961) y Gustar y ver (1964). La intervención de Estados Unidos en la guerra de Vietnam hizo que Levertov concentrara toda su energía en la causa pacifista, como conferenciante y escritora. En esta misma época escribió su principal libro de poesía, La danza de la tristeza (1967), donde plasma sus sentimientos de rabia y dolor ante la guerra, y también ante la muerte de su hermana mayor. Durante las décadas de 1970 y 1980 produjo una vasta obra en la que continúa estudiando los problemas políticos, junto a cuestiones como el misticismo, la soledad y la búsqueda personal. Publica entonces La respiración del agua (1987), Una puerta en la colmena (1989), Tren de la tarde (1992) y Ensayos nuevos y escogidos (1992). Murió en 1997.

viernes

Gloria Young(Panamá,1952)

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Hoy puede ser cualquier día
donde los sueños
se suben por las catedrales
o la sombra no está vestida.

Hoy puede ser cualquier día
donde la risa de los amantes
se ilumina y muere.

Hoy puede ser cualquier día
donde el tedio repliega sus oleajes
y guarda sus goznes
o un sueño espera sobre la escalinata
del pasmo.

Hoy puede ser cualquier día
sonoro y disonante
como el cadáver del silencio.

Pero mi dolor
mira
una ventana a la orilla del mar.

Sharon Olds (EE.UU., 1942)

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Sexo sin amor/ Sex without love


¿Cómo hacen, los que tienen sexo
sin amor? Imperturbables como bailarines,
deslizándose el uno sobre el otro, como patinadores
sobre hielo, los dedos enlazados,
uno dentro del otro, las caras
rojas como un bife o como el vino, húmedos como
bebés recién nacidos cuyas madres
piensan abandonar. ¿Cómo es que acaban
Dios cómo es que acaban
por llegar a las aguas tranquilas, sin amar
al que hizo el recorrido junto a ellos, mientras que poco a poco
subía la temperatura, y un vapor emanaba
de sus pieles? Yo creo que ellos son
los religiosos de verdad, los puristas, los profesionales,
los que se negarían a creer
en un falso Mesías, o a amar al sacerdote
en vez de al Dios. Jamás confundirían
a quien tienen al lado con la fuente de su propio placer.
Son como los mejores corredores: saben que están a solas
con el camino y sus características,
con el frío y el viento, las particularidades
del calzado, su condición cardíaca: variables, nada más,
como el otro en la cama; no su verdad, que es
el cuerpo aislado, solo en el universo,
tratando de batir su propio récord.

miércoles

Mónica Sifrim(Bs As, 1958)

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Poema 7

Una lengua extranjera
No es
Un alfabeto
Morse
De las grullas
Ni tampoco
Un nido de cigüeñas
Es un nido
Para quien
Cruzó los dedos
En la cruz.

Una golondrina sola
Puede cobijarse
En un dedal
Pero no dar cauce
A su deseo.

Inútilmente
La canción de cuna
Se resiste
Al golpe
De un bongó

Una lengua háblame
Pero con la
música hasta el cuello.

No el aturdimiento
Sobre la canción del asesino
En la ruta a Shangai.

Como Góngora en la fuente
Háblame

Pura senestesia
Zoo de cristal.

Una lengua extranjera
tiene siempre
Su elefante de vidrio

Su jirafa a pintas
Y una grulla de opalina

Para ver pasar y preguntarse
Si eso
En realidad
No se llama
Cigüeña.

[...]
El Poema 7 es exclusivo de esta versión electrónica..
extraído de
Música rara Nº2/ Primavera 2004.

Mónica Sifrim: nació en Buenos Aires y estudió Letras en la UBA. Publicó tres libros de poesía:"Con menos inocencia" (1978); "Novela Familiar" (1990); "Laguna"(1999). Ganó el Premio de Creación de Poesía del Fondo Nacional de las Artes en 1997 y, dos años después, la Beca Fulbright en Letras. Ejerció el periodismo cultural en medios gráficos y fue Coordinadora de Actividades Culturales de la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura. Actualmente coordina talleres de escritura.

domingo

Graciela Maturo

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I.

Unas palabras ciñen la luz del aire,el polvo,
Las formas que recibe mi costumbre.
Unas palabras cercan el misterio.
Quiero apretar la arcilla entre mis dedos,
Poseer la madera, la sal, el vidrio,el fuego,
Pero sólo palabras esconden el silencio.
Y me acosa el pavor de violar su corteza
Y hallar el ancho cauce sin nombres para siempre.



Poeta Argentina. Una de las voces más importantes de nuestro país. Tiene vasta obra publicada. Este poema pertenece a la antología "Summa Poética" Editorial Vincinguerra.Colección Metáfora/2003

viernes

CARMEN BRUNA (Argentina, en 1928).

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Antología de la Poesía Cósmica, Tanática y Alucinógena de Carmen Bruna - 2004
REQUIEM


¿Quién puede llamarse mi amigo?
¿A quien puedo llamar amigo?
En esta ciudad tan querida
nadie llora por mí;
el miedo me acosa desde el momento en que despierto;
un miedo que comenzó con mi nacimiento,
con las primeras violencias con las primeras prohibiciones.
Odie a las maestras que me enseñaron a leer y escribir
con el mismo gesto displicente con que a los niños pobres
se les da un juguete viejo en la noche de reyes;
como si ello fuera parte de una condena,
con la furia reprimida;
odie a mi maestra de sexto grado hasta el punto de desearle la muerte.


Odie las instituciones que aprisionaron mi cuerpo
y me negaban los derechos del sexo
odié a los poderosos ante los cuales se humillaban mis padres
odié a mis padres por humillarse ante ellos
pero disimulé mis odios como pude
porque esas buenas gentes me hubieran conducido sin piedad a la horca


Me tragué la desesperación y las ofensas
soporté que a los quince años me vistieran con una mortaja-
Después salí al mundo por mis propios medios
desollada, dispuesta a mentir, a engañar, a destruir y a destruirme.
Yo ya había sido juzgada y condenada por las fuerzas del orden
Pero no conocía la sentencia.
Viví muchos años en esa ignorancia.
A veces me sumergía en un pozo sin luz
y caminaba tanteando las paredes.


Buscaba la locura como una liberación,
buscaba el sueño como algunos suicidas buscan la muerte.
Fui feliz y desdichada alternativamente
feliz cuando en las sombras una mano cálida apretaba la mía
desdichada cuando perdida toda esperanza supe que jamás podría matarme,
y que debería aprender a soportar mis fracasosde cualquier manera, para siempre.

Colaboró con el grupo Poesía Buenos Aires, la revista Clepsidra y formó parte de las actividades del grupo surrealista argentino Signo Ascendente, junto a Silvia Guiard y Alberto Arias entre otros. Ha publicado: Bodas (1980), Morgana o el Espejismo (1983), La Diosa de las Trece Serpientes (1986), Lilith (1987), La Luna Negra de Lilith (1992), Melusina o la Búsqueda del Amor Extraviado (1993) y Antología de la Poesía Cósmica, Tanática y Alucinógena de Carmen Bruna (2004).


http://www.carmenbruna.blogspot.com/

Marta Fernández Bermúdez (Cuba, 1962)

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I

Amarillo vierte el cielo en los ojos del gato que
atento lo observa.
Desde mi casa desalojo pensamientos que anteriormente
ordené construir.
Despacio vuelvo sobre los pasos ya dados,
la estrella del norte vigila todos los movimientos;
no hay olvido.

Fuegos artificiales incendiando el espacio de los sueños.
Cielo líquido desnudando las paredes de mi encierro.
Anómala climatología que desentierra el hacha de guerra.
Viento mistral que nada deja en su sitio cuando sopla.

Viajando al interior de un agujero negro
para tomar el enlace que nos vinculará hacia
un desconocido universo, y dejar atrás, aplacadas,
las barreras terrestres que frenan la velocidad de
las cosas.

Amarillo saturándolo todo antes de la tormenta.
Tu sonrisa de Ícaro domiciliándose dentro de mí.
Fuego áureo inflamando el temporal todavía improbable
como un delicioso demonio de ojos rojos.



Originaria de Cienfuegos. Es autora de la novela Los oscuros ritmos del sol y de los poemarios: La fuerza domesticará lo pequeño, Espejos que miran al sol, Cielo amarillo, Raros teoremas girando alrededor de mi ombligo, entre otros. También ha escrito el guión de cómic Ámame dos veces: no importa oír el sonido de la velocidad. Su obra ha sido publicada en diversas revistas de América y España. Reside en Alicante.

martes

María Malusardi (Argentina,1966)

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la bicicleta azul prolonga mi vestido
pedaleo
las vueltas se repiten alrededor del nogal
ramaje y nueces derraman padres rotos
pedaleo
la mariposa atrapada en la rueda sangra el arco iris



«Escribir es una manera feroz de perderse en la memoria»
Entrevista María Malusardi
en RevistaTeína/junio de 2005

lunes

Zoelia del Carmen,Cuba

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Donde Zoelia conversa con Isabelle Lemonnier y la noche teje su telaraña
"… toda la noche escucho la voz de la
muerte que me llama."
A.Pizarnik

Sostenida al silencio como una sombra a la memoria
eres figuración del reposo, aparente templanza
que circunda interminable.
En tus manos se diluye la luz como cuando
por sobre el rostro de las recónditas penumbras.
Nada hace sospechar que mientras
el pintor delineaba tus calmas y sus frágiles precipicios,
tu corazón era una lágrima seca a la derriba.


Isabell, cuesta encontrar aquel rostro atrapado en los espejos.
Dicen los chinos que la mujer que pierde el rostro
esta condenada a la locura y el dolor.
Y tú estás ahí, pálida en tu silencio de ausencias,
en tu aparente sobriedad de escándalos y sobresaltos
espantada ente el horror del vacío y la muerte.
Indiferente de mis rabias
mientras intento reconstruirme un rostro que ya no existe,
inventar una historia que me salve del dolor de estar viva.


Isabelle hoy amaneció un cuervo moribundo en mi ventana,
un cuervo enfermo que escapó de mi corazón
y ha graznado toda la noche sus quimeras.
También él tiene miedo nombrar la luz y ver su rostro.
También él quiere salvarse.


Pero hay días, que no basta un gesto para ser distintos
o merecer aplausos, días en que la soledad nos rompe
el corazón a patadas y no alcanzamos a decir: Dios mio, sálvame.


Isabelle, esta mañana una angustia sorda, sin nombre
a entrado a la sangre y ya no acierto a ser una mujer dócil.
Sin embargo parece tan simple
que fuera una mujer de costumbres y manitas sobre el regazo.
Pero tengo miedo, la muerte me persigue
y he visto sus ojos severos en iris de los míos
entonces hubiera querido tener otros recuerdos
no ser este pedazo de silencio innombrable
que alguien golpea contra las postigos del tiempo.


Isabelle, estoy sola, otra vez sola
mirando la noche tejer su telaraña sobre mis hombros,
mi cabeza esta en la balanza y el tedio roza las palabras.
Afuera la ciudad adelgaza sus ruidos,
esta noche tiene el rostro de aquella de 1882
en que tú pequeña Isabelle padecías la muerte del pintor.


Isabelle, es 1999 y no tengo la certeza de mis pasos, ni de la memoria
y heme aquí anciana en medio de la aridez de la noche, patria de mi dolor.
Ya sin pasión, ni heroísmo que aseguren la historia.
Necesito que alguien piense en mí esta noche.
Necesito que no me abandonen, los amigos no están
y soy una visión que zozobra en el corazón de la muerte.

viernes

Teresa Melo Rodríguez (Santiago de Cuba, 1961)

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Las altas horas

El día de mi padre me decía al oído:

be careful, its my heart

Louis Armstrong dictaba en el oído
lo que nunca cantó.
Otro hombre perfecto fue su dueño.
Cantores, militares, ya no viven aquí.
Vive Daniela
el eterno retorno de la canción que pide
cuida mi corazón de alturas y cemento.
Y por la suerte cuido.
Levísima es la suerte a la que doy memoria.


Hija mía. Sé libre
ama con esperanza con ingenuidad.


Una taza de té empecé a tomar hace años
y hace más tiempo removía la carne temblorosa
que tomaría el té. Desde ese temblor
escribí, escribí:
ahora cuento las palabras
que quedan sin contaminar.

Dentro de mí el piso 23 la escuela
el corazón que cae.
Tú eres ese cuerpo sin fragmentar intacto.
Hija mía soy libre
te amo con esperanza con ingenuidad.
Quédate cerca de la puesta del sol:
quien la fragmenta y disecciona
no puede hacer que el sol se ponga para ti.
Quien diseca la palabra
no puede hacerte vibrar con palabra alguna.
Eso te doy las puestas de sol que fueron
las sobre mí
las que te inquietarán y aquietarán
y esta palabra sin contaminar
para que la bebas con fruición
como la leche de las altas horas
la acunes, aprendas y mastiques
y te haga luz en la hora violeta
cuando el sol se ponga sobre mí.


Ha publicado los poemarios: Libro de Estefanía (1990), El
vino del error (1998, Premio de la Crítica), Yo no quería ser
reina (2001), El mundo de Daniela (poesía para niños, 2002)
y Las altas horas (2003). Antologó las selecciones de poesía
Mujer adentro (2000), Incesante rumor (2002) y Soy el
amor, soy el verso. Selección de poesía de amor en lengua
española (2004). Sus textos aparecen, entre otras, en las
antologías Ellos pisan el césped (1988), Poesía infiel (1989),
Retrato de grupo (1989), Jugando a juegos prohibidos
(1990), La isla entera (1995), Hermanos (1997), El turno y
la transición. Poesía latinoamericana del siglo XXI (1997),
Donde termina el cuerpo (1998), Mujer adentro (2000), La
casa se mueve (2001), Incesante rumor (2002) y Heridos
por la luz (2003). Miembro de la UNEAC. Le fue otorgada la
Distinción por la Cultura Nacional.
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