jueves

Paula Varela ( Argentina,1975)

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DETRÁS DE ESA VENTANA



Querés que no te pregunten
otra vez
las mismas cosas,
que no te ofrezcan siempre
beber del mismo licor,
necesitás que dejen de mirarte
como si fueras un lienzo
prisionero del tiempo,
o dejar de verlos a todos ellos
incapaces del cambio.

Pero, ¿qué pasa ahora afuera,
detrás de esa ventana?

Ni siquiera un rumor
vuelve idéntico en su eco.
La noche agita sus horas
con inmoralidad
y algunos minutos te salpican la cara,
te escupen los ojos
con su filo brillante,
con su ardor incisivo.

Lo único que querés
es que todos rían y duerman,
que todos rían y perdonen
de una vez por todas,
mientras vos te suturás los ojos
y las incertidumbres,
como si nada hubiera pasado
hasta hoy
como si la vida, mañana
pudiera realmente
comenzar otra vez.

lunes

El amor te convierte...Gloria Fuertes//Nana Caimmy

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El amor te convierte...


El amor te convierte en rosal
y en el pecho te nace
esa espina robusta como un clavo
donde el demonio cuelga su uniforme.

Al tocar lo que amas te quemas los dedos,
y sigues, sigues, sigues hasta abrasarte todo;
después,
ya en pie de nuevo,
tu cuerpo es otra cosa,
...es la estatua de un héroe muerto en algo,
al que no se le ven las cicatrices.

"Todo el color del mar subió a tus ojos
todo el agua del mar bajó a mi llanto"




Nana Caymmi - Mudanças dos Ventos (1980) | Full Album

Alfonsina Storni (Suiza-Argentina,1892-1938)

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Inútil soy

Por seguir de las cosas el compás,
A veces quise, en este siglo activo,
Pensar, luchar, vivir con lo que vivo,
Ser en el mundo algún tornillo más.

Pero, atada al ensueño seductor,
De mi instinto volví al oscuro pozo,
Pues, como algún insecto perezoso
Y voraz, yo nací para el amor.

Inútil soy, pesada, torpe, lenta.
Mi cuerpo, al sol, tendido, se alimenta
Y sólo vivo bien en el verano,

Cuando la selva huele y la enroscada
Serpiente duerme en tierra calcinada;
Y la fruta se baja hasta mi mano.

sábado

Cristina Peri Rossi(Uruguay,1941)

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La receta

El mal de amores se cura
igual que la heroína
abstención
temblores
sudoración
largos paseos por paisajes hermosos
(evitar los paisajes urbanos)
gimnasia
(gimnasia no, podría parecer de manera
demasiado obvia un sustituto del fornicio)

el mal de amores se cura
igual que la heroína
cada día que pasa sin tu sustancia
es un día ganado a la adicción
me olvidaré de tus ojos
me olvidaré de tu vientre
me olvidaré de tus gritos en el orgasmo
(cuidado con los vecinos, los vecinos que no follan
siempre se escandalizan con los gritos ajenos
son capaces de llamar a la policía si se dan cuenta de que
estamos follando
pero jamás llamarían a la policía si me estuvieras robando)
el mal de amores se cura
igual que la heroína
viajes por mar
viajes por aire
mucho trabajo doméstico
mucho trabajo en la oficina
y reuniones semanales
con los otros adictos en plan desintoxicación
pero ¿quién me va a curar de la cura?

lunes

lunáticas

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 Foto de: Renata Trincheri (en Bolivia)

"Me visto con el traje desnudo de mi piel
-ojos vidriosos-
-brazos abiertos-
no me atrevo a mirar, pero mi piel mira.
Bajo el estanque amarillo de la luna
antaño hubo un encuentro
-una doncella en su castillo
rodeada de alas que habitan en los bosques
pensaba en Byron
y se dejaba amar por un caballero
cubierto de siglos-
Sombras obstinadas acechan la inquebrantable noche."


Orietta Lozano(Colombia)

jueves

Gisele Spelzini

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Gisele Spelzini, escritora invitada al micrófono abierto de la jornada, 
Circo Poético 2016 10 y 11 de Noviembre en el predio de la FaHCE - UNLP. 

Julieta Novelli

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 Julieta Novelli lectura, escritora invitada al micrófono abierto de la jornada Circo Poético 2016  10 y 11 de Noviembre en el predio de la FaHCE – UNL

lunes

Ana Rocio Jouli(Argentina, 1991)

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O l e a j e
¿Quién va a entrar en las casas tristes,
en el té después de la cena y la discusión,
en el beso en la frente después del té
y la risa en medio de la charla nerviosa,
en el televisor apagado y el zumbido
del motor de la heladera sobre el silencio
y las cosas que recién ahora entendemos?
¿Quién va a decir algo antes de dormir,
antes de que llegue hasta el pecho
ese oleaje que se levanta de los gritos
y cubre la cocina de un miedo familiar
mientras ella de espaldas lava los platos?

En el medio no hay nada
Yo iba a tu casa en taxi 
para verte más rápido 
y seguía los números 
en los carteles de las calles 
como una cuenta regresiva 
que terminaba en el timbre 
de tu voz y los perros 
el ruido de la puerta de chapa 
el picaporte oxidado 
que casi siempre abría 
al segundo intento. 
Si antes todo eso y ahora 
hace meses no nos cruzamos 
y paso en el colectivo 
por barrios que se parecen 
al cantero florido de afuera 
de tu casa en verano 
en el medio no hay nada 
pero a veces vuelve 
el taxi en el cuerpo las ganas 
de verte la lluvia a veces 
me prestabas plata porque yo 
me olvido de llevar 
mis cosas a los lugares 
donde preferiría 
quedarme toda la noche.

María Eugenia López (Argentina, 1977)

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Q de quiebre

Estar pendiente de las lluvias con la precisión sensorial del insecto. De la recolección cuidadosa del agua. El alimento prolijo de la cosa. El cuidado específico. El cuidado. Viviendo al límite de la sed del otro. Con la lengua resquebrajada y los nervios y lo inconfesado. Hay un reproche a dejarse desaparecer, angostándose de a poco. Si tan sólo uno se repitiera a uno mismo una y otra vez, como insecto, volviendo al mismo lugar eternamente para confirmarse. Esquivando mierda de mascotas olvidada y maniquíes desnudos por una calle en subida. Dejando el propio dialecto como acto terrorista. La acústica de la planta del pie. ¿Qué se hace cuando, luego de odiar toda una vida al que amaba los trenes, al que militó en los setenta, al que le pegó a su esposa y se fue de casa mucho más tarde de lo que le pedían sus hijos, este vuelve queriendo una familia y con lágrimas en los ojos porque el ascensor le quebró la mandíbula a su gato?

jueves

Sharon Old (E.E.U.U., 1942)

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“En el oscuro cuarto de madera al mediodía/ la madre tuvo una charla con su hija./ La grosería no podía seguir, la maldad/ con su pequeño hermano, el egoísmo./ La niña de 8 años se sentó en la cama/ en un rincón del cuarto,/ los iris destilados como las últimas gotas de algo, su cara/ terca se ablanda, avergonzada,/ destellos plateados en los ojos como agua/ distante que se vislumbra a través de los bosques./ Aguantó y aguantó hasta quebrarse y gritar/ ¡Odio ser una persona! Y se zambulló/ en su madre/ como / en / un estanque profundo - y no sabe nadar,/ la niña no sabe nadar.”

 “35/10”: “Mientras cepillo frente al espejo el pelo/ sedoso y oscuro de nuestra hija/ veo los destellos grises del mío,/ la sirvienta canosa detrás de ella. ¿Por qué será/ que justo cuando empezamos a irnos/ ellas empiezan a llegar, que el pliegue en mi cuello/ se hace más visible cuando los bellos huesos de sus/ caderas se afilan? Cuando mi piel muestra/ sus cicatrices secas, ella se abre como una flor/ húmeda y precisa en la punta de un cactus;/ cuando mis últimas oportunidades de concebir un hijo/ se sueltan de mi cuerpo, entre ellas las fallidas,/ su pequeña cartera llena de huevos, redondos y/ firmes como yemas, está a punto de/ desabrocharse con un chasquido./ A la hora de dormir,/ cepillo su pelo enredado y fragante. Es una vieja/ historia –la más vieja del mundo–/ la historia de la sustitución”.

 “No bien mi hermana y yo salimos de la casa/ de nuestra madre, lo único que queríamos/ hacer era coger, borrar/ su pequeño cuerpo de gorrión y sus/ patitas de grillo. ¡Los cuerpos de los hombres/ eran como el cuerpo de nuestro padre! Las pantorrillas/ macizas, los flancos, los muslos, la estructura/ masculina de las caderas, las rodillas-/ podíamos tenerlo a él ahí, el declive de las nalgas prohibidas,/ la parte de atrás de las rodillas, la pija/ en la boca, ah la pija en la boca./ Como exploradores que/ descubren una ciudad perdida, nos volvimos/ locas de alegría, desvestíamos a los hombres/ lenta y cuidadosamente, como si/ descubriéramos artefactos enterrados que/ probaban nuestra teoría de una cultura perdida:/ que aunque Madre dijera que no estaba ahí,/ estaba ahí”.

de La materia de este mundo
( incluye poemas de ocho libros: Satán dice (1980), Los muertos y los vivos (1984), La celda de oro (1987), El padre (1992), El manantial (1996), Sangre, lata y paja (1999), La habitación sin barrer (2002) y Una cosa secreta (2004)). 
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