noviembre 16, 2009

Rosario Castellanos (México,1925-1974)

Lecciones de las cosas

Me enseñaron las cosas equivocadamente
los que enseñan las cosas:
los padres, el maestro, el sacerdote
pues me dijeron: tienes que ser buena.
Basta ser bueno. Al bueno se le da
un dulce, una medalla, todo el amor, el cielo.

Y ser bueno es muy fácil. Basta abatir los párpados
y no ver y no juzgar lo que hacen
los otros, porque no es de tu incumbencia.

Basta no abrir los labios para no protestar
cuando alguno te empuje porque, o no quiso herirte
o no pudo evitarlo
o Dios está probando el temple de tu alma.

De cualquier modo, pues, cuando te ocurra el mal
hay que aceptarlo, agradecerlo incluso
pero no devolverlo. Y no preguntes
por qué. Porque los buenos
no son inquisitivos.

Y dar. Si tienes una capa córtala
en dos y entrega la mitad al otro
—aunque el otro no sea mas que un coleccionista
de mitades de capa. Eso es asunto suyo
y tu mano derecha debe ignorar... etcétera.

Y recibir con ambas mejillas, eso sí.

No siempre serán golpes.

A veces será el ramo de flores que suscita
fiebre de heno. A veces el marisco
que produce la alergia.
A veces el elogio
que, si no es falso, humilla la raíz
y que, si es falso, ofende. Tú perdona,
que es lo que hacen los buenos.

Obedecía. Se sabe: la obediencia
es la virtud mayor.

Y pasaron los años
y yo era la piedra de tropiezo contra
la que chocaba el distraído o,
si mejor emplazada, punching bag
en el que ejercitaban su destreza los fuertes.

A veces me ponía a hacer "viva la flor"
con mis cartas del naipe y llovía la gracia
indiferentemente sobre mis amigos
y los que eran amigos de mis amigos, es decir
mis enemigos.

Y me senté a esperar la medalla o el dulce
y la sonrisa, el premio, por fin, en este mundo.

Y sólo vi desprecio por mi debilidad,
odio por ser el instrumento
de la maldad ajena.

¿Con qué derecho quería santificarme
utilizando vicios o carencias
de los demás? ¿Por qué yo me elegía
como única elegida
y era el mecanismo como el grano de arena
que paraliza toda función? Y, paralíticos,
los activos, pensaban. Y yo era la causa
eficiente de aquellos pensamientos
y no había para mí sino condenación.
Hasta que comprendí. Y me hice un tornillo
bien aceitado con el cual la máquina
trabaja ya satisfactoriamente.

Un tornillo. No tengo
ningún nombre específico ni ningún atributo
según el cual poder calificarme
como mejor o peor o más o menos útil
que los otros tornillos.

Si tuviera que hacer mi apología
ante alguien (que no hay nadie, que nunca hubo
ningún testigo de lo que acontece)
diría que estuve en mi lugar y que
giré en la dirección correcta y a la velocidad
requerida y con la frecuencia necesaria.
Y que no procuré ni que me remplazaran
antes de tiempo, que me permitieran
seguir cuando me había sido declarada inservible.

Y, antes de terminar, quiero que quede
bien claro que no hice nada de lo que hice
por humildad. ¿Acaso los tornillos
son humildes? ¡Ridículo! Y que, menos aún,
mi conducta se entiende merced a la esperanza.

No, ya hace mucho tiempo que el cielo es un factor
que no entra en mis cálculos.

Conformidad, tal vez. Lo que de ningún modo
en un tornillo, como yo, es un mérito
sino, a lo sumo, es una condición.


De: Poesía no eres tú

noviembre 10, 2009

Paula Jiménez (Argentina)


Desencanto

1.

Donde quiera que vaya
tomo agua,
porque hay cosas
que son inalterables, más largas
que vos y yo
que nuestro tiempo.
A veces miro
un horizonte y me pregunto
cuántos atardeceres más veremos.
Otras sigo de largo, continúa
el agua circulando al lado mío
un hecho cotidiano o la creencia
de que igual al caudal
para mí
correrá la vida.
Nunca sé
más de lo que veo, soy
del mundo la experiencia sensitiva
la que no puede
imaginar lo disipado
lo disuelto,
la que peca
de no haber sido como el árbol
carente de voluntad.
Nada sucederá mañana, pienso
y siento
responsabilidad sobre mi muerte,
como si hubiésemos perdido en estos años
la oportunidad de dios.

4.

El cuento de la cabra que reencarna
en el hombre que azotará a la cabra
no me deja tranquila,
el círculo que nadie corta,
pero si un día estallara este planeta,
el calor de su centro lo incendiara
o el agua lo anegara hasta pudrirlo
¿a dónde iría a parar
nuestra energía, toda esa muerte
con tanto porvenir?

9.

Algunas veces, pensar en el final
no nos condujo a nada
pero otras
fue bueno vislumbrar las consecuencias,
saber que estábamos
en pleno movimiento y éramos
pura órbita, un campo o una esfera,
en fin, la superficie
donde se desarrollaban,
en apariencia, ciertos hechos,
la sede
que un albur eligió para expresar
los detalles de una trama innecesaria.

De Espacios naturales


Bajo la luna / editorial Jueves 12 de noviembre a las 19hs.
Invita a la presentación de Espacios naturales, de Paula Jiménez,a cargo de Teresa Arijón y Osvaldo Bossi
música: Lala y Pina González

Centro Cultural Ricardo Rojas
Av. Corrientes 2038

noviembre 06, 2009

MARGE PIERCY(EEUU,1936)


LA MÁS CLARA ALEGRÍA

La más clara alegría
es el cese de un gran sufrimiento.
Cuando la campana de hierro se quita de la cabeza,
cuando el clamoroso choque se apacigua en los
nervios,
cuando el cuerpo se desliza libre
como la carnada del anzuelo
y el pútrido aire de la ciudad
empieza a bullir en los pulmones.
La luz resbala en miel sobre los ojos.
El austero techo se vuelve merengue.
El cuerpo se desenreda, se despliega
prodigiosamente vacío como un lirio.
Respirar es bailar.
Muda y enteramente
como la albahaca en la ventana
levanto la nariz al sol.

octubre 31, 2009

Magdalena Chocano (Perú,1957)


Todavía siento esta melodía en la oscuridad
una partitura hecha trizas por familias
de músicos que ejecutan una justicia
sumaria en cada recodo de la urbe
¡cuánto castigo cabe en sus notas lejanas!

Esta augusta catalepsia tiene oídos
para olés y llantos

doquier reinan y dividen las leyes draconianas
contra el tararear furtivo

las reapariciones son
un remolino de hojas
que se revuelca
en el gris del otoño

duelo y vuelo en la santa madrugada,
ojeras de un sueño repleto de agitados acordes
de rencillas con el más allá porque la belleza
no cierre el paso a otras bellezas que se niegan
a marcar el compás,
que niegan el compás,
la maquina de incidentes entreteje
¡tantos ayes!
¡tantas manos retorciéndose en desesperados regazos!

esas voces atlánticas se agigantan por los ríos del aire
vuelve una rumba insomne a inundar la orilla del durmiente
nadie debe aferrarse así
a un estribillo
de palabras que no existen
nadie que no esté de más

de más y respirando el acontecimiento
que se extingue en la lejanía de un sonido
has de creer para sentir que tienes algo,
siendo el tener cada vez más decisivo,
y el sentir, apenas sombra del tener,
y no prosigo

es
evitar la sombra
tanto como
evitar la luz

*************************************

la locura de ser aún cuando ya ser imposible
¡redunda, hosco río de remembranza,
Sobre el bello desequilibrio que introduce
La irreflexión en el paisaje!

Por dentro del negro tímpano de Dionisio
Basculan las voces atenienses conspirando
Ignoto oír-
-turbulentos espejos

Música extraviada en cerebral trastabilleo
Girando sobre el abdomen
Que escapa hundido ante un pubis
exaltado
tras una ráfaga de codos
esa broma de ser otro inaudible

la pincelada submarina
navega por ese cuerpo
un oleaje del sistema
ramificado de penumbra
recompone el esbozo

juegan los prisioneros a dar voces
rasgan la curvatura solitaria
ese oído se pierde en aquellas visiones
ese oído se escurre
tras el ansioso coro
manotea la perfección
del agua que agazapa
para asaltar
ese inane respiro
permitido
en la orilla

de Contra el ensimismamiento (partituras)

Nació en Lima en 1957. Estudió historia en la Universidad Católica de Lima, realizó una maestría en Ecuador y se doctoró en Estados Unidos. Actualmente es investigadora en la Universidad de Barcelona. Ha publicado diversos libros de historia y también artículos sobre la historia del Perú y México en revistas especializadas.
Latrayectoria de Magdalena Chocano como poeta, su poesía está cargada de simbolismo, indaga y trasciende buscando significados más allá de la palabra. Ella escribe al margen de la poesía peruana, tanto de su generación como de género. Lamentablemente, el esfuerzo editorial en el Perú no es suficiente y siempre ha estado en crisis, por eso es difícil encontrar sus libros.
Ha publicado: Poesía a ciencia incierta, Lima: Safo ediciones, 1983. Estratagema en claroscuro, Lima: Instituto Nacional de Cultura, 1986. Contra el ensimismamiento (partituras), Barcelona: ediciones insólitas, 2005 y su último libro Otro Desenlace editada por Veer Books.
Contra el ensimismamiento (partituras), publicado en Barcelona, es un intrigante poemario que imbrica la palabra exploratoria en imágenes que grafican el alfabeto. Estos poemas configuran, así, una secuencia reflexiva sobre los poderes de la palabra. Por ello, se presentan como partituras del habla, de su nacimiento, dinámica y articulación. El habla poética como ritmo y melodía, a su vez, conforman el cosmos del lenguaje que habitamos. El poema es la revelación de ese lugar milagroso donde somos dichos plenamente, de paso, entre lo oscuro y el fuego, en el tránsito del verbo hecho cuerpo: "la melodía sin freno en la agonía de la luz." La poeta, quizá a nombre de las escritoras y sus lectores en esta hora de relevo narrativo, anuncia que "la mujer negativa es toda esencia/ la mujer en transacciones celestiales y desalmadas." Y reclama: "leamos estos nombres, veneremos la piedra incisa, el tacto."

octubre 25, 2009

Tatiana Oroño (Uruguay,1947)


VELO POR MÍ

Me concedo

cuidados. Acontece que hago

por mi vida. Segrego mi capullo como un ajuar
trenzo mi última edad me envuelvo
en mis edades. No he
de entrarme
en años

sin tomar providencias. He de hilar
la crisálida. Perlada
de roturas. Suturada de nudos.

Ensaliva su seda la devana
el abdomen

con tacto secretor con oficio
envolvente. La boca
desdentada no deja de lamer recubrirse. En esta larva ungida
de babas cuidadosas
cicatrizan suntuosas cabelleras o medran algas
de doble densidad
y canutillo

acuáticos caireles y pinzas de cangrejo. El desgaste
emparenta lo dispar muele la cáscara tritura los relámpagos

en cada caso. El capullo es un nido

que se autodestina. El capullo
de añarse de añejarse. Lo he cosido
con agujas y dientes con las muelas más fuertes
con pechos y caderas. Es labor de mis días. Muselina
envuelta

en derredor. Membrana

que me enjoya.


Tatiana Oroño nació en San José, Uruguay, en 1947.

Poeta, profesora de Lengua y Literatura Españolas, con Maestría en Literatura Latinoamericana.
La piedra nada sabe (Ed. Hum, Colección Estuario, Montevideo, 2008). Morada móvil (Ed. Artefato, Montevideo, 2004). Tout fut ce qui ne fut pas / Todo tuvo la forma que no tuvo (ed. bilingüe, Autres Temps-Les Écrits des Forges, con el apoyo del Centre National du Livre, Marsella, 2002). Bajamar (Antología de las menciones 37ª Feria de Libros y Grabados, 1996). Tajos (Arca, Montevideo, 1990). Cuenta abierta (Arca, Montevideo, 1986). Poemas, Poesía 82 (Premios del Concurso de Poesía "12 de octubre" - El Día, Embajada de España, Arca, Montevideo, 1982). El alfabeto verde (Ediciones de la balanza, Montevideo, 1979).

May Sarton (1912, Bélgica - 1996, USA)



Si puedo dejarte ir como los árboles dejan ir
sus hojas, tan naturalmente, una por una;
si puedo llegar a saber lo que ellos saben,
que la caída es alivio, es consumación,
entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
no perturbaría los grandes cielos lúcidos,
este otoño extrañísimo, dulce y severo.
Si puedo soportar lo oscuro con los ojos abiertos
y llamarlo estacional, no áspero o extraño
(porque también el amor necesita un tiempo de descanso),
y como un árbol estarme quieta ante los cambios,
perder lo que se pierda para guardar lo que se pueda,
la extraña raíz todavía viva bajo la nieve,
el amor resistirá -si puedo dejarte ir".

May Sarton (1912, Wondelgem, Bélgica - 1996, Maine, USA)en Revista Abyssinia, dirigida por María Negroni y Jorge Monteleone, Eudeba, Bs. As., 1999.
Traducción de Diana Bellessi.

octubre 22, 2009

Betina Edelberg (Argentina)



Algo de mi infancia muere con tu muerte
y un poco me borra ya tu olvido.
Ahora
me he vuelto tristemente adulta
porque no estás para pensarme
en esa edad imprecisa,
que repiten los mayores
tan distraídos durante el tiempo en que crecimos.
Fui quizás un cumpleaños,
un galope de tus jóvenes rodillas,
una vieja imagen para siempre
y en vano entregarte mi presencia.
Ahora
me he vuelto esta cara que no puede sorprenderte,
algo,
cierta pieza de un vago sentido,
que apenas descifro
porque soy alguna parte de algún todo.
Ahora
me envuelve tu mansa aventura
y tu pobre rebeldía,
y me pierde tu lujuriosa indolencia:
por mí corre esa vida que cumpliste
sin sospechar que adelantabas el dibujo de la mía.

Lejos,
estás poblando una antigua carcajada
y tus burlas
y tus huidas
y la esquina de Florida en que te detenías
con tu flor y tu bastón y tus polainas
y el retorcido murmullo de tus piropos compadres.

Conservo tu voz
y mas allá de las lágrimas
te has vuelto un recuerdo sonriente
por el que vas hacia los hijos de mis hijos.

Y eso es lo que importa.

(del libro de poemas Imposturas, de Betina Edelberg, Emecé, 1960)

octubre 16, 2009

CRISTINA PERI ROSSI


Proyectos

Podríamos hacer un niño
y llevarlo al zoo los domingos.
Podríamos esperarlo
a la salida del colegio.
Él iría descubriendo
en la procesión de las nubes
toda la prehistoria.
Podríamos cumplir con él los años.

Pero no me gustaría que al llegar la pubertad
un fascista de mierda le pegara un tiro.

Gioconda Belli

"Maternidad " de Francisco Zuñiga, escultor y pintor costarricense
LAZOS
.........................Para Adriana, mi hija


¿Cómo puede alguien
que apenas sabe pronunciar
unas cuantas palabras
arar un camino tan hondo
y entrar a saco
por cuanta ranura hay abierta
en mi invisible palpitante centro?
A díario, niña,
acumulo tu amor
como avaro guardando
expectantes tesoros.
Tu cuerpo menudo y caliente
entre mis brazos
me lleva tan cerca de la felicidad
que, temiendo semejante abundancia,
te susurro mi dicha como un largo secreto clandestino.
No sé por qué
en las noches cuando te sostengo
hasta que cerrás las alas
resignándote a la oscuridad y el sueño,
siento que, contrario a las apariencias,
me tiraste una cuerda de plata en un naufragio
y es mi cordón umbilical
el que ahora descansa en tus pequeñas manos,
como si, hija mía, fuera yo también hija de
esos profundos ojos
que un día sabiamente
soltaron hacia mí
sus relucientes anclas.
Hija de mi esperanza,
diminuta mujer
sobreviviente,
no sé qué hay en vos
que cierra y da sentido
a los círculos misteriosos de mi vida,
sólo sé que cuando la flecha de la tuya
giraba buscando espacio en el espacio,
agua y sed se encontraron
y ahora henos aquí
madre y pequeña niña
apretadas, envueltas, enlazadas,
como si jamás hubiésemos existido
apartadas la una de la otra.

de APOGEO(1997)