el suelo era un tapiz de pinocha y enredadera viva, espeso como un hechizo, agraciado de campánulas. alguien, maravilla de maravillas, construyó la choza de paja. los chicos de al lado (¿maría noel, marcelo?) fueron magnánimos. avanzamos. como en mis cuentos de hadas fue martín, el hermano menor, el bienhadado, rubio como un pequeño príncipe sorteando obstáculos a fuerza de inocencia.
"Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.
Hemos ganado. Hemos perdido,
porque ¿cómo nombrar con esa boca,
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?"
OLGA OROZCO
MUJER EN VOZ/ MUJER DE PALABRA/ MUJERES DE TINTA
sábado
jueves
Hilda Hilst( Brasil,1930–2004)
Hoy te canto y después en el polvo que he de ser
te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,
sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos
iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
de Sobre a tua grande face, VI.
te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,
sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos
iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
de Sobre a tua grande face, VI.
domingo
Luciana Reif (Argentina,1990)
Romance
Conversamos solo una vez hace diez años
pero esa charla todavía perdura
como quien hace el amor, siendo todos los encuentros
una continua prolongación del primero
así son nuestras charlas, nos encontramos a tomar un café
a beber dos copas de vino, y de un momento a otro
nuestras lenguas se desentienden de los dos
se agotan en el juego del parloteo
y cada tanto hacen pausa
cuando están a punto de despedirse, de cerrar
el dialogo, de coser el circulo que explica y previene
la próxima conversación, se arrepienten
retroceden espantadas, se refugian en el caparazón de la garganta
y se someten al invierno de las lenguas
aguardan cautelosas, deshilvanan las palabras
las lamen como si fueran carne de la otra
lengua amada
se preparan para la siguiente charla
que para ellas no es otra sino la misma, la gran charla de las lenguas.
Cuando nos volvemos a encontrar y te intento agarrar la mano
mi paladar no logra contener a la prisionera
vislumbra la punta de la otra y retoman el juego
se desbordan en un baile continuo, transpiran la danza
nunca se tocan ni siquiera se raspan
como si los fonemas que escaparan por sus puntas
corrieran presurosos al encuentro
para abrazarse y amarse en el aire
y eso bastara para dejarnos satisfechos.
Conversamos solo una vez hace diez años
pero esa charla todavía perdura
como quien hace el amor, siendo todos los encuentros
una continua prolongación del primero
así son nuestras charlas, nos encontramos a tomar un café
a beber dos copas de vino, y de un momento a otro
nuestras lenguas se desentienden de los dos
se agotan en el juego del parloteo
y cada tanto hacen pausa
cuando están a punto de despedirse, de cerrar
el dialogo, de coser el circulo que explica y previene
la próxima conversación, se arrepienten
retroceden espantadas, se refugian en el caparazón de la garganta
y se someten al invierno de las lenguas
aguardan cautelosas, deshilvanan las palabras
las lamen como si fueran carne de la otra
lengua amada
se preparan para la siguiente charla
que para ellas no es otra sino la misma, la gran charla de las lenguas.
Cuando nos volvemos a encontrar y te intento agarrar la mano
mi paladar no logra contener a la prisionera
vislumbra la punta de la otra y retoman el juego
se desbordan en un baile continuo, transpiran la danza
nunca se tocan ni siquiera se raspan
como si los fonemas que escaparan por sus puntas
corrieran presurosos al encuentro
para abrazarse y amarse en el aire
y eso bastara para dejarnos satisfechos.
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