diciembre 30, 2006

CON ESTA BOCA EN ESTE MUNDO. Olga Orozco


No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
Aunque me tiña las encías de color azul,
Aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
Aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
Y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
Ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
Y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
Ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
Donde solo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
Hemos hablado demasiado del silencio,

Lo hemos condecorado lo mismo que una vigía en el arco final,
Como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
El triunfo del vocablo, con la lengua cortada.

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
He dicho ya lo amado y lo perdido,
Trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder
A los largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
Retumban, se propagan como el trueno
Unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad con la muerte, poesía

Hemos ganado. Hemos perdido,
Porque ¿cómo nombrar con esta boca,
Cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?

Olga Orozco
1920-1999

diciembre 28, 2006

La luna, siempre (Ana Maria Rodas;Guatemala,1937)

Redonda, hinchada de frotarse contra el cielo
rasga mi piel con su delgada luz
Cae sobre mi pelo
con la levedad de una sirena
que no se hubiera dado cuenta
que no posee piernas
Solivianta mi sangre
me enciende de locura
me regala una piel fosforescente
y me convierte
aceite hirviendo
en fauna
(cascos y cuernos y cabello desbocado
bajo el lúbrico soplo de lo oscuro)

http://www.literaturaguatemalteca.org/Rodas.html

diciembre 26, 2006

Elvira Hernández (Chile-1951)



El amanecer anuncia el arribo a Quotidianía
pero yo vuelvo al aire
Un pequeño remezón da cuenta que tocamos tierra
pero yo vuelvo al aire
El capitán ordena próximo desembarco
y me evado en bolsones de aire
Los altavoces llaman a los rezagados por última vez
-entonces me desvisto-
no entrego mi cuota a Quotidianía
vuelvo al punto de partida - el aire-
y me deshago

Ha publicado los siguientes poemarios: ¡Arre! Halley ¡Arre!(1986), Carta de viaje (1989), La bandera de Chile (1991), El orden de los días (1991) y Santiago Waria (1992).

diciembre 23, 2006

Rosario Castellanos, Amor

El que se va
se lleva su memoria,
su modo de ser río,
de ser aire,
de ser adiós y nunca.
Hasta que un día
otro lo para, lo detiene
y lo reduce a voz, a piel,
a superficie ofrecida, entregada,
mientras dentro de sí
la oculta soledad aguarda y tiembla.

diciembre 13, 2006

Mónica Sifrim(Bs As, 1958)

Poema 7

Una lengua extranjera
No es
Un alfabeto
Morse
De las grullas
Ni tampoco
Un nido de cigüeñas
Es un nido
Para quien
Cruzó los dedos
En la cruz.

Una golondrina sola
Puede cobijarse
En un dedal
Pero no dar cauce
A su deseo.

Inútilmente
La canción de cuna
Se resiste
Al golpe
De un bongó

Una lengua háblame
Pero con la
música hasta el cuello.

No el aturdimiento
Sobre la canción del asesino
En la ruta a Shangai.

Como Góngora en la fuente
Háblame

Pura senestesia
Zoo de cristal.

Una lengua extranjera
tiene siempre
Su elefante de vidrio

Su jirafa a pintas
Y una grulla de opalina

Para ver pasar y preguntarse
Si eso
En realidad
No se llama
Cigüeña.

[...]
El Poema 7 es exclusivo de esta versión electrónica..
extraído de
Música rara Nº2/ Primavera 2004.

Mónica Sifrim: nació en Buenos Aires y estudió Letras en la UBA. Publicó tres libros de poesía:"Con menos inocencia" (1978); "Novela Familiar" (1990); "Laguna"(1999). Ganó el Premio de Creación de Poesía del Fondo Nacional de las Artes en 1997 y, dos años después, la Beca Fulbright en Letras. Ejerció el periodismo cultural en medios gráficos y fue Coordinadora de Actividades Culturales de la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura. Actualmente coordina talleres de escritura.

diciembre 10, 2006

Graciela Maturo

I.

Unas palabras ciñen la luz del aire,el polvo,
Las formas que recibe mi costumbre.
Unas palabras cercan el misterio.
Quiero apretar la arcilla entre mis dedos,
Poseer la madera, la sal, el vidrio,el fuego,
Pero sólo palabras esconden el silencio.
Y me acosa el pavor de violar su corteza
Y hallar el ancho cauce sin nombres para siempre.



Poeta Argentina. Una de las voces más importantes de nuestro país. Tiene vasta obra publicada. Este poema pertenece a la antología "Summa Poética" Editorial Vincinguerra.Colección Metáfora/2003

diciembre 05, 2006

María Malusardi (Argentina,1966)

la bicicleta azul prolonga mi vestido
pedaleo
las vueltas se repiten alrededor del nogal
ramaje y nueces derraman padres rotos
pedaleo
la mariposa atrapada en la rueda sangra el arco iris



«Escribir es una manera feroz de perderse en la memoria»
Entrevista María Malusardi
en RevistaTeína/junio de 2005

diciembre 04, 2006

Zoelia del Carmen,Cuba

Donde Zoelia conversa con Isabelle Lemonnier y la noche teje su telaraña
"… toda la noche escucho la voz de la
muerte que me llama."
A.Pizarnik

Sostenida al silencio como una sombra a la memoria
eres figuración del reposo, aparente templanza
que circunda interminable.
En tus manos se diluye la luz como cuando
por sobre el rostro de las recónditas penumbras.
Nada hace sospechar que mientras
el pintor delineaba tus calmas y sus frágiles precipicios,
tu corazón era una lágrima seca a la derriba.


Isabell, cuesta encontrar aquel rostro atrapado en los espejos.
Dicen los chinos que la mujer que pierde el rostro
esta condenada a la locura y el dolor.
Y tú estás ahí, pálida en tu silencio de ausencias,
en tu aparente sobriedad de escándalos y sobresaltos
espantada ente el horror del vacío y la muerte.
Indiferente de mis rabias
mientras intento reconstruirme un rostro que ya no existe,
inventar una historia que me salve del dolor de estar viva.


Isabelle hoy amaneció un cuervo moribundo en mi ventana,
un cuervo enfermo que escapó de mi corazón
y ha graznado toda la noche sus quimeras.
También él tiene miedo nombrar la luz y ver su rostro.
También él quiere salvarse.


Pero hay días, que no basta un gesto para ser distintos
o merecer aplausos, días en que la soledad nos rompe
el corazón a patadas y no alcanzamos a decir: Dios mio, sálvame.


Isabelle, esta mañana una angustia sorda, sin nombre
a entrado a la sangre y ya no acierto a ser una mujer dócil.
Sin embargo parece tan simple
que fuera una mujer de costumbres y manitas sobre el regazo.
Pero tengo miedo, la muerte me persigue
y he visto sus ojos severos en iris de los míos
entonces hubiera querido tener otros recuerdos
no ser este pedazo de silencio innombrable
que alguien golpea contra las postigos del tiempo.


Isabelle, estoy sola, otra vez sola
mirando la noche tejer su telaraña sobre mis hombros,
mi cabeza esta en la balanza y el tedio roza las palabras.
Afuera la ciudad adelgaza sus ruidos,
esta noche tiene el rostro de aquella de 1882
en que tú pequeña Isabelle padecías la muerte del pintor.


Isabelle, es 1999 y no tengo la certeza de mis pasos, ni de la memoria
y heme aquí anciana en medio de la aridez de la noche, patria de mi dolor.
Ya sin pasión, ni heroísmo que aseguren la historia.
Necesito que alguien piense en mí esta noche.
Necesito que no me abandonen, los amigos no están
y soy una visión que zozobra en el corazón de la muerte.