miércoles

genoveva Arcaute(Argentina,1953)

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Mandalas

Ella busca un mandala, está sola,
no descarta encontrarlo.
Los cajones de sus muebles están
repletos de mandalas
de todos los colores
de todos los tamaños
(de ensartar en las orejas,
de colgar en su garganta,
de monedas en el pulso,
de sello en anulares, índices,
pulgares de los pies,
de pegar en el techo o en la almohada,
en la agenda y el refrigerador)
también tiene otros graves, no abalorios,
Está el del hijo muerto, el hijo preso,
está el del hijo ido y regresado,
está el del amor, eterno e infinito.
Tienen simetría, dinamismo, claroscuro y cruz.


Pero no se satisface, falta alguno,
un mandala que diga ciertos signos,
que contenga y agote una esencia
y cómo hallarlo:

Pasó días mirando el propio ombligo,
un mandala flojo, desprolijo,
con flechas que marcan el allá, el aquí,
sufrido, descosido y turbio.

Después intentó con el espejo,
una forma parecía conducir a la respuesta,
su rostro, el de hoy, con esas líneas,
pero al punto
se encimaron los pasados,
la niña, la mujer,
la hinchada, entristecida, turbia
y arriba las cejas de feliz.
El óvalo era el mismo en todos,
nunca bien calcado, salido de su centro,
ojo miope que no entorna la unidad.
Entonces, ¿cuál era verdad, modelo,
cifra, esencia, uno y mil?

(El mandala no puede tener
forma que vacile, centrifuga
la tensión de su perímetro,
es puro movimiento, centro dardo mismo
que plena su sentido.)

Siguió buscando, usó el espejo
cambiando posiciones,
loto, vertical
almohadones en la espina,
ropa fuera
y halló el ojo trajinado
ojiva de sus niños y su hombre,
luz de templo,
latido en levógiro turbión,
regreso destrógiro al portal.
No halló más que una cansada
sonrisa vertical de mujer deshabitada.

Salió entonces por calles de ciudad,
Y se hartó de mandalas de colores
luces que vendían
menta con burbujas y frituras,
sopas fantasía para niños,
mandalas que mentían…

Volvió pues a su cuarto,
tomó el plato de su taza de café,
y con la porcelana del revés,
una hoja blanca,
un lápiz romo,
trazó un limpio redondel como hace un niño.

Se dijo en paz entonces:
esta es la forma nueva del mandala,
de la vida mía.
Útero y diamante.

lunes

Fernanda Nicolini(Argentina,1979 )

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no se camina por una ciudad nueva con el pecho
amarrado como cuando se vuelve a la geografía negada
por qué decís que hay que sacarse fotos con
las nenas que lo piden como si fuera una estrella
apenas reconocida por unos versos
no soy yo
esto es un museo espacial en una isla en frente de un morro
paredes adornadas con nombres familiares: quién los lee
afuera no hay turistas sólo un carro con bocadillos de los que
se fríen demasiado
en la guía recomiendan no comprar.

la tarde se hace igual en todos lados
al mar lo ves contra la línea
que no te cansa porque entre los edificios ya no existe


Fernanda Nicolini nació en 1979 y hasta los dieciocho años vivió en Mar del Plata. Publicó las plaquetas de poesía Rubia y Once También el libro Ruta 2 y la novela Te pido en taxi en colaboración con Mercedes Halfon.
Actualmente vive en Buenos Aires y trabaja como periodista.

sábado

VIOLETA LUNA (Guayaquil-Ecuador, 1943).

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Yo


Yo siempre fui el final de la esperanza,
un río turbulento que se riega,
un barco de papel sobre tu mano,
un pan que se abastece de sí mismo,
no sé por qué sabiéndolo
me canso de buscarme y no encontrarme.
Y al fin,
cansada de ser yo no soy la misma,
he roto el hilo gris que me ahorcara
y estoy ya liberada.
Soy libre para andar sobre mi huella,
llamarme con un nombre cualesquiera,
gritarme estupideces.
Yo siempre fui un balcón sobre un abismo,
un árbol enclavado en una ola,
un tren que en una hora se incendiara,
un trago almibarado que hace daño.
Estoy ya liberada falsamente,
la libertad no existe.
Y sin embargo pueden
alzarme con patadas desde el odio,
para después ¡oh necios!,
salvajemente amarme.
Ha de llegar un día
en que abras ambos brazos:
pareceré campana
y tocarás frenético.
Habrás de estremecerte largamente,
rendido entre mis uvas.
Afuera seguirán los ventisqueros
y varios gatos tristes
habrán de cobijarse con la lluvia.
Y adentro y para nada
tu loco frenesí de campanero
y yo terriblemente
borrando con la miel tanta salmuera.




Radicada en Quito, desde muy joven se ha especializado en cursos de literatura. Es Doctora en
Ciencias de la Educación y labora como profesora en centros educativos. Ha publicado los siguientes libros: El ventanal del agua (1964); Y con el sol me cubro ( 1967); Posiblemente el aire (1970); Ayer me llamaba primavera; Las puertas de la hierba.

viernes

Glauce Baldovin (Argentina,1928-1995)

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VII Del terror

De nada nos servirían los escapularios
los escarabajos de oro para conjurar el peligro.
Los ojos de quienes se atrevieron a mirar
la lengua de quienes revelaron el engaño
cuelgan como crespones de las torres.
Ennegrecen las aguas.

La mentira cabalga potros desenfrenados
serpientes de escamas óseas que penetran en nuestras casas y arrasan con pudores cicatrices.
Trizan los pensamientos
desvastan el corazón

de Poemas crueles(Editorial Argos,1996)

Córdoba. 1928-1995. Produjo una de las obras más destacadas de la poesía de Córdoba. De su extensa producción se han publicado los siguientes volúmenes: Poemas (Libro de Lucía), El fuego y el combatiente (1986), Libro de la Soledad (1989), De los Poetas (1991), Libro del Amor (1993), Con los gatos el silencio (1994), Libro de la Soledad - Nuestra casa en el tercer mundo (1995), Poemas crueles (1996) y Libro de María - Libro de Isidro (1998).

jueves

Cecilia Ortiz (Venezuela, 1952)

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Es que no suenan los teléfonos...
               

¿Es que no suenan los teléfonos a estas horas?

Suena maldito
premonición sin números
haz la llamada al mundo
dime que estás
que por esta hora vives
hilo mágico
apacigua esta tortura
esta duda esférica



Trébol de la memoria (1978) , La pasión errante (1986) , Autorretrat(1993). 
Paricipará del V Festival Mundial de Poesía de Venezuela

viernes

Adrienne Rich ( E.E.U.U.,1929 - 2012)

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DEDICATORIA


Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de dejar la oficina
esa de la intensa luz amarilla y la ventana en penumbras
en el cansacio de un edificio que se diluye en la quietud
mucho después de la hora pico. Sé que estás leyendo este poema 
en una librería, de pie, lejos del mar
una tarde gris a inicios de la primavera, con débiles copos de nieve
llegados desde el enorme espacio de praderas que te rodean.
Sé que estás leyendo este poema
en un cuarto donde tuviste que tolerar demasiado
las sábanas se ven revueltas, paralizadas sobre la cama
y la valija abierta habla de un vuelo
pero no puedes partir todavía. Sé que estás leyendo este poema
mientra el subte pierde impulso y antes de correr
escaleras arriba
hacia una clase de amor desconocido
que tu vida aún nunca se permitió.
Sé que estás leyendo este poema a la luz
del televisor donde imágenes sin sonido irrumpen y se suceden
mientras esperas noticias de la intifada.
Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
entre ojos conocidos y hostiles, llena de empatía con extraños.
Sé que estás leyendo este poema bajo una luz fluorescente
con el aburrimiento y la fatiga de los jóvenes excluídos,
que se excluyen a sí mismos de la vida con excesiva rapidez. Sé
que estás leyendo este poema con la vista que te falla, que gruesos
lentes agigantan estas letras hasta borrar todo sentido, y aún así
persistes porque el abecedario mismo es valioso.
Sé que estás leyendo este poema mientras esperas que en la cocina
se caliente la leche, con un niño que llora en tus brazos, un libro en la
                   mano
porque la vida es breve y tu también estás sedienta.
Sé que estás leyendo este poema escrito en un idioma que no es el tuyo
adivinando ciertas palabras mientras otras te fuerzan a seguir
y yo quiero saber cuáles son esas palabras.
Sé que estás leyendo estas palabras con el deseo de oir algo, desgarrada
                entre la amargura y la esperanza
como quien regresa una vez más a la tarea indispensable.
Sé que estás leyendo este poema porque no queda 
                 ya nada que leer
ahí donde llegaste, desnuda como estás.

 de An Atlas of the Difficul World, 1988-1991.
La pasión del exilio. Diez poetas norteamericanas del Siglo XX, Selección traducción y prólogo: María Negroni(Ed. bajo la luna, Bs. As., 2007).

jueves

Mirta L. Urdiroz(Argentina,1956)

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Dijiste

amo tus prisas

tu piel de siesta

los pétalos

ocultos detrás de tu dolor

dijiste a veces

dijiste pocas

de los dos

todo

lunes

Marilyn Bobes León (La Habana, 1955)

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Historia de amor contada por una de las partes

Nos conocíamos bien
pero nos perdonábamos.
Tú decías amar mi pelo largo
y esta costumbre de leerte versos
que por entonces creía memorables.
Luego fui demasiado complicada.
Teorizaba mucho
y no aprendía a cocinar.
En una palabra:
te faltaba el cariño necesario.
Todavía pregunto de qué cariño hablabas.
Qué revisión de causa te hizo creer
que el amor tiene fórmulas
y leyes postuladas por refranes.
Todavía pregunto de qué cariño hablabas
y me duele cambiarte por palabras
en esta noche en que me siento
a teorizar conmigo
mientras afuera llueve
y tú
sentado ante la mesa de otra casa
esperas el café
que una mujer
de pelo corto
te prepara.


Otros poemas para leer.
Triste oficio

Memorias del magnífico
La amante del teniente francés
Más poemas en
http://www.lajiribilla.co.cu/2006/n265_06/poesias/pc_bobes.html
http://www.palabravirtual.com/index.phpir=crit.php&wid=187&show=poemas&p=Marilyn+Bobes
Nota: Por ella ahora sé que Silvio Rodríguez sigue en Cuba
http://www.larepublica.es/spip.php?article9468

domingo

Tess Gallagher (Washington, E.E.U.U, 1943)

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tess gallagher and raymond carver

Habitación infinita

"Habiendo perdido el futuro con él,
estoy dispuesta a amar a quienes
no me ofrezcan futuro -la forma
que tiene el corazón de extraviarse
en el tiempo-. El me lo dio todo, hasta
el útlimo y jaspeado instante, pero no como un exceso,
sino como si un propósito oculto fuese
una fuente junto al camino
a la que pudiera acercar mis labios y saciarme
de recuerdos. Ahora el amor en una habitación
puede hacer que me pierda con suma facilidad,
como una niña que hubiese de volver deprisa a casa
ya de noche, y tuviera miedo de
encontrarla vacía. O sólo miedo.
Dime otra vez que esto va a durar
lo que dure. Quiero ser
frágil y verdadera, como quien prolonga
el momneto con su muerte intacta,
con su corazón, demasiado sabio,
limpio de los desechos que llamamos esperanza.
Sólo entonces podré volver a visitar al último superviviente
y saber, con la alborotada exacatitud
de una ventana rota, lo que quería decir,
con todo el tiempo ido,
cuando decía: "Te quiero".
Y ahora ofréceme de nuevo
lo que pensabas que no era nada".


INFINITE ROOM 

Having lost future with him 
I'm fit now to love those 
who offer no future when future 
is the heart's way of throwing itself away 
in time. He gave me all, even 
the last marbled instant, and not as excess, 
but as if a closed intention were itself 
a spring by the roadside 
I could put my lips to and be quenched 
remembering. So love in a room now 
can too easily make me lost 
like a child having to hurry home 
in darkness, afraid the house 
will be empty. Or just afraid. 

Tell me again how this is only 
for as long as it lasts. I want to be 
fragile and true as one who extends 
the moment with its death intact, 
with her too wise heart 
cleaned of that debris we called hope. 
Only then can I revisit that last surviving 
and know with the wild exactness 
of a shattered window what he meant 
with all time gone 
when he said, "I love you." 

Now offer me again 
what you thought was nothing. 

de El puente que cruza la luna, Tess Gallagher, Bartleby Editores, Madrid, 2006. 



martes

Adelia Prado (Brasil,1935)

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INSTANCIA

Yo cometí pecados,
por palabras, por actos, omisiones.
Por ellos me confieso a Dios,
a la Vírgen María, a los santos,
a San Miguel Arcángel
y a ustedes, hermanos.
La tan criticable tristeza
y su divisible ser
pelean por abrocharme
su collar de desesperación.
Pero yo pido perdón:
a Dios y a ustedes, hermanos.
Y mi pecho está desnudo como cuando nací;
en pañales de alegría me arropó mi madre,
besó mi carne tan frágil,
en mi boca mentirosa exprimió su leche
por eso he sobrevivido.
Ahora ustedes, hermanos, perdónenme,
por mi madre que ya se ha ido.
Por Dios al que no veo, perdónenme.

Alejandra Flores (Guatemala, 1965)

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Memoria

Olés
a casa del centro,
a húmedo
a guardado,
a armario de cedro,
a suéter usado sólo en invierno,
a mirra,
a incienso,
a la hermandad de
Santo Domingo,
a reliquia de iglesia.
Tu segundo olor
es
a tabaco;
un olor
ácido,
salado.
Sos un río
de olores.

Tu olor
es un reencuentro
con
mi historia.
Olés
al punto exacto
donde mi vida
se rompe en dos.
Es olor a pubertad,
a un ramillete de sensaciones
que aspiré y retuve
para sobrevivir
en otro
lugar.
Me has hecho
saber
de dónde soy.


de Ternura Derrotada,1998

Su obra aparece en diversas antologías: Para conjurar el sueño. Poetas guatemaltecas del siglo XX (Aída Toledo y Anabella Acevedo, Revista Abracadabra. Universidad Rafael Landivar. 1998); Voces de posgruerra. Antología de poesía guatemalteca (Rossana Estrada y RomeoMogel, Fundarte y Embajada de Suecia, 2001); Mujer, desnudez y palabras, Antología de desmitificadoras guatemaltecas (Luz Méndez de la Vega, Editorial Artemio Edinter, 2002) También en las revistas culturales: La Ermita, Revista de la Universidad de San Carlos de Guatemala y Magna Terra. Es médico psiquiatra de la Universidad Autónoma Metropolitana, México D.F. incorporada a la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Ternura derrotada (1998)
Transparencia del mal (2005)

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