lunes

Maribel Ortiz (Puerto Rico, 1967)

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EFECTO MARIPOSA

La mariposa no sabe
que al batir sus alas
produce un tornado
al otro lado de la Tierra,
y también un poema…

Bondades de Cronos, 2005.

María del Carmen Colombo (Argentina,1950)

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“No entender no entender”


“No entender no entender” así dice mi hermano.
Emperrado, con la tirria a cuestas, niega que niega, olvida
aquellos nuestros ideales. No digas esas cosas le digo yo,
por bien, mientras el río de mi sangre se revuelca y vuelvo,
tajante como soy: ¿qué nos queda si un oriental se
desorienta?
Asqueado por semejante deshonor, recuerdo cuando altos y
veloces y bellos montábamos en Cólera, nuestro caballo
favorito. Almas de jefes bravos contra el viento, solíamos
galopar por el amplio territorio de la Manchuria. Rabia
contra la agonía siento yo, y golpea mi puño la mesita de
laca; saltan los tazones por el aire como nosotros los
cercados por el tiempo. La cara de ceniza de mi hermano
se fuga hacia el exilio, convertido en piltrafa, en pálido
excremento de cordero.
A veces, desesperado, desenrollo en su oído la seda de un
murmullo trabajada por gran copista chino, verdadero
maestro oriental: el pueblo aprendió que estaba solo
- susurro yo-, y que pelear debía por sí mismo, y de su
entraña propia sacaría los medios: silencio, astucias, fuerza.
Hermano sólo mira con extrañamiento, como si un bosque
nocturno viera florecer en medio de esta pieza. Y somos
dos, lo reconozco, los que guiados por esa inmensa noche
volvemos a perder.
Primero ocultarse, luego cambiar el nombre, y más tarde
pasar por otro. Pero antes, necesario es repetir muchas veces
frente a la claridad de algún espejo yo es otro – yo es otro,
hasta convencerse totalmente, y después, en efecto, como se
desmigajan ciertos cuerpos ante el roce del viento, regando
con sus pequeños granos el camino, letra por letra
abandonar el nombre, otras pertenencias y desaparecer.
Este arte muy fácil de aprender cuando una vida se juega,
mala costumbre traída de la patria en exilio se acentuó. Y
en mi hermano no queda ni siquiera el hilito de furia que
me mantiene a mí. Algunas veces cuando lo abrazo recupera
la memoria y dice: ni olvido ni perdón.

de La familia china (Tierra Firme, 1999)

MARIETTA CUESTA RODRÍGUEZ(ECUADOR,1946)

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MELODIAS DE ESPUMA
(Poema Inédito)


Río de fuego sobre el fuego
Lava – luna – laguna - uva
verde sabana - estrella
loma - loba
la línea circular del horizonte
nieve, reflejo de árbol , tuna – aceituna - luna
la montaña
fruto reverdecido
flor de nube rosada en el cerezo - beso


Abierto el horizonte - plata
corre la oscuridad en pos del cielo
el boscaje está triste en la duna de mi alma
vuela el sol de la tarde
en busca de palabras
siluetas de abanicos
oceanuras en calma, cuarzo, luz y palomas.

La montaña se incendia
el río - plata - corre - se esconde en mis razones
el mediosol se mete al mar
para dormirse en mi regazo - noche.
Cae la catarata
donde el agua expresa melodías rosadas
entre el azul-violeta de la espuma.

Cercano el farallón dibuja rostros
esfinges y sirenas
con miradas preñadas de distancias,
lejos, una barquilla de papel mueve sus alas
gaviotas convergentes
para llegar a su guarida
buscando represar
melodías de espumas,
marimbas de mis ansias en el cristal
de sal y soledad


(*) Marietta Cuesta Rodríguez: nació en Cuenca (Ecuador) en 1946. Es Licenciada en Ciencias de la Educación, poeta, pintora, reconocida promotora cultural, a decir de varios críticos, escritora prolífica, multifacética; tiene en su haber la edición de 17 libros en Poesía, Relato y ensayo (entre ellos “Antigua voz de luna”; “Nectaribias”, “Poemas del dosmiluno”; “Metáforas prohibidas”; “Microrrelatos de una sombra”; “Pauperrimundo”; “Ensueños para la infancia”) tanto para público adulto como para los niños, integrando por ello varias Antologías Nacionales e Internacionales. Directora de la Página Infantil en el Diario "EL TIEMPO " durante quince años, colaboradora en diarios y revistas locales y nacionales, así como de revistas virtuales a nivel internacional y mundial. Ganadora de premios en poesía, relato y letras de canciones. Acreedora al Primer Premio Nacional en el Concurso de Poesía "El POETA Y SU VOZ", Segundo Premio en el Concurso Internacional de Poesía "Primeros Juegos Florales del Siglo XXI" en Montevideo Uruguay, Segundo Premio en el Concurso Nacional de Poesía femenina "Gabriela Mistral". Tercer Premio en el Concurso Nacional de Relato Y Poesía Taurina" Trofeo de Oro en el Concurso Mundial de la canción Folklórica en California, por dos ocasiones consecutivas y sobre este mismo particular, tres primeras menciones a nivel mundial por tres años consecutivos incluido el 2006, “Placa de Oro” en el concurso Regional de Poesía Infantil. Lira de Oro en Poesía Infantil- Cusco. Perú y otros en este género. Acreedora a Medallas de Oro al Mérito Cultural internacional y nacional: Congreso Nacional del Ecuador, Subsecretaría de Cultura del Ecuador, César Vallejo, Pablo Neruda, Cultura por la Paz, otorgada por la Casa del Poeta Peruano, Medalla a la trayectoria de Promotora, Artista y Poeta , otorgada por el Gobierno Regional de Tumbes, etc, Placas de Oro, de Bronce, pergaminos, menciones y otros reconocimientos, motivo por el que ha sido invitada a Encuentros poéticos y Congresos Mundiales de Escritores, como México, Cuba, Panamá, Perú , Uruguay, etc, etc. Fue nominada a la Primera Vicepresidencia de ASOLAPO, movimiento que en la actualidad se convirtió en “Poetas del Mundo” Tiene el nombramiento de Presidenta Colegiada de la Unión de Escritores Hispanoamericanos entre otros. En el campo pictórico ha efectuado mas de treinta exposiciones individuales y colectivas a nivel local, nacional e internacional, habiendo sido seleccionada en Guayaquil en el Salón de Julio, en Loja, en Riobamba e incluso en Trujillo-Perú.. Se ha desempeñado en diversas funciones educativo-culturales, actualmente, desempeña el cargo de Coordinadora General de Eventos de la Dirección Provincial de Cultura del Azuay. Reside en su ciudad natal. Para comunicarse con la autora: marietta@etapaonline.net.ec

viernes

Alejandra Basualto(Santiago/Chile, 1944)

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Muros


.....................Confianza en muchos, pero ya no en uno

...............................................César Vallejo



De cuando en cuando vagabundeo
escribiendo graffitis por las noches.
Quiero violar la blanca fisonomía de los muros,
la urgente monotonía del silencio
que me dejaron aquellos / los ausentes,

esos puros muros
donde ya ni los perros se detienen a mear.
de Casa de citas,2000


ALEJANDRA BASUALTO Nació en Rancagua, Chile, el 1 de diciembre de 1944. Se formó en los talleres literarios de Miguel Arteche, José Donoso, Alfonso Calderón y Pía Barros.
Es Licenciada en Literatura y Egresada de Doctorado en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Chile. Cultiva tanto la poesía como la narrativa, especialmente el género cuento. Su labor como directora de talleres literarios la ha llevado a conducir talleres en ambos géneros en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, y otros talleres de escritura creativa en varias universidades e institutos privados, como Balmaceda 1215. También lleva a cabo esta labor en el Instituto Cultural del BancoEstado y en su taller particular La Trastienda.Desde 1991 dirige la Editorial La Trastienda, donde ejerce como editora y diseñadora. Ha dirigido en Chile un programa para alumnos extranjeros de La Humboldt State University por un semestre al año, durante 4 años consecutivos, también hace clases de español intensivo y literatura.Los útimos años ha sido nominada como Jurado en diversos concursos literarios de cobertura nacional.


Ha publicado:Los ecos del sol, poesía, 1970, Offser Service, Santiago.El agua que me cerca, poesía, 1984, Taller Nueve, Santiago.La mujer de yeso, cuento, 1988, Ed. Documentas, Santiago Territorio Exclusivo, cuentos, 1991, Ed. La Trastienda, Santiago.Las malamadas, poesía, 1993, Ed. La Trastienda, Santiago.Desacato al bolero, cuentos, 1994. La Trastienda, Santiago.Altovalsol, poesía, 1996, Ed. La Trastienda, Santiago.Casa de citas, poesía, LOM Ediciones, 2000, Santiago.Además, publicada en diversas antologías en Chile, Estados Unidos, México,Francia e Italia.

martes

Ana Nuño (Venezuela, 1957)

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LA POESÍA

Como a Marianne Moore, también a mí
me disgusta. Algo incivil hay en la idea
de forzar las palabras a decir
lo que, pudor o pereza, por dentro
llevan. Tomarse uno tan en serio
no es bueno, además, para la salud.

Como sabían curarse en salud,
los griegos se fabricaron la mí
mesis: el único negocio serio
es la realidad. Esta sabia idea
les permitió asaltarla desde dentro,
forzar y saquearla (es un decir).

Un caballo de madera, es decir,
un vientre hueco lleno de salud
ables mercenarios: entre el adentro
y el afuera, el amplio horizonte y mi
agazapada persona, la idea
de un ataque por sorpresa es, en serio,

genial. Así al menos se salva el serio
escollo de la arrogancia. Decir,
además, es decirse, y una idea,
la forma más antigua de salud
o sin tanta redundancia. De mí
se verá la sombra que doy afuera,

como un ombú, un bambú, lo que hacia afuera
tiende naturalmente, pero, en serio,
no me pidan que les presente mi
pereza torpe, enroscada, y qué decir
de mi incómodo elefante. La salud
de un poema está en omitir ideas

tanto como en expulsar de la idea
la excesiva interioridad. Afuera,
en la noche troyana, la salud
es lo que cuenta. Lo de antes, el serio
dudar de todo, el temor, el decir
se que nada vale el esfuerzo… mi

pereza cede ante la saludable idea:
decir el caballo que allá afuera
galopa serio y triste en mi cabeza.



CONSEJOS A UN JOVEN POETA

Habla como piensas y escribe poco.
Nunca digas lo que vas a hacer: hazlo.
Escucha a todo el mundo y luego calla.
No te quedes donde naciste: viaja,
viaja y viaja, y descubrirás tu rostro,
el verdadero, que es tuyo y de todos.

Convierte en ajeno lo que es de todos.
Huye de lo pomposo y de lo poco.
No sientas asco, no vuelvas el rostro.
Cuando te llegue la hora de amar, hazlo
como si hoy fuera ayer: el amor viaja
a la velocidad de la luz. Calla

tus deseos y sobre todo calla
si te aplauden o dan la razón todos.
Si es necesario, finge: sólo viaja
quien se acerca al canto aunque sea un poco,
como Ulises. Y si te toca odiar, hazlo
frente al espejo y el familiar rostro.

Estudia celosamente tu rostro,
tus sueños y tus miedos: lo que calla
en ti, eso mismo debe hablar; pero hazlo
de modo que te hable también de todos
los que no tuviste o tendrás, y poco
te importe ese vértigo en el que viajas.

No seas nunca el taimado que viaja
por encargo y regresa sin su rostro.
Domestica el hambre y verás qué poco
importuna, como el perro que acalla
un gesto de su amo. Deja que todos
hagan por hacer; tú, todo deshazlo.

Si te toca tomar partido, hazlo
sin vanidad o afán, como quien viaja
por un país conocido por todos;
pero borra una a una de tu rostro
las arrugas de lo superfluo. Calla,
y en silencio ve haciendo, poco a poco.

No te quejes del poco oficio y hazlo
tú mismo: observa, lee, calla, viaja,
búscate y piérdete en el rostro de todos.

tomadas de Sextinario, 1999.


Ana Nuño, poeta y ensayista, insatisfecha con sólo sacudir el medio intelectual español con su afilada prosa, ha decidido lanzar una nueva editorial, Reverso Ediciones.
Es licenciada y doctorada en Filología Inglesa. Ha desarrollado su actividad en tres frentes: la poesía, el periodismo y la política. Su poesía ha sido publicada España e incluida en antologías en este país y en Venezuela, Colombia, Argentina,Méjico, Brasil y Estados Unidos. Ha sido traducida a varios idiomas.Ha publicado ensayos, artículos y reseñas críticas sobre literatura, política y cine, entre otros medios, en Vuelta (Méjico); Syntaxis, Quimera, El Viejo Topo, La Vanguardia, Letras Libres (España); El Nacional y El Universal (Venezuela).Dirigió la revista de literatura Quimera (1997-2001).En 2004 fundó, con Carla Palacio, la editorial Reverso Ediciones.En 2005 impulsó la formación de un nuevo partido político: Ciutadans de Catalunya.Actualmente reside en Barcelona.
Algunas obras publicadas:
Las voces encontradas.Málaga: Dador, 1989.
Sextinario. Caracas: Tierra de Gracia, 1999; Barcelona: Plaza & Janés, 2002.
Lezama Lima. Barcelona: Omega, 2001.

Selección de poemas en Barcelona Review.
Entrevista en Letras Libres.
Ensayos y artículos en Letras Libres.

domingo

Roxana Paez(Argentina)

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La puerta donde Eva come hormigas

El 27 de julio
ella duerme en el Hospital.
Le inyectaron morfina
y yo no lo sé.

Nada, de la cama blanca
ni de la inmensa costura vertical
por donde su interior se hizo visible

sólo en su aspecto funcional.

Las manos impotentes
la cerraron de inmediato,

como una puerta,
como una caverna.

De lo que no se puede mirar, mejor no hablar.


Siendo-fuera-y-dentro-a-la-vez, lo interior
me precedía en todo y ahora se adelanta
antes de que lo sepa.

Yo estuve en ese País interior
antes que mis hermanos,
como Lao Tsé en su madre Li,
Madre Ciruelo,
Hija del Jade de Brillo Oscuro.

¿Cuantas veces la embarazó una semilla
de mandarina o una cucharada de dulce
o el cuchillo con manteca ?

Por el brillo oscuro de su lengua,
y la mirada de jade,

un hijo podría decir :
«Quisiera no haber nacido.
Quisiera que no te mueras»,
dibujando un círculo para evitar el desencuentro
o el exterior.


Yo te diría: la expulsión me llevó muy lejos
de aquí, pero no me fui porque el útero
siguió siendo el Mundo.

1 de septiembre de 2005 - 20 de febrero de 2006

de MADRE-CIRUELO, Edit. Alción, 2007.

Roxana Paez, es platense y vive desde el año 2001 en Paris/ Francia, donde da clases en los departamentos de español de distintas universidades. En Grenoble, defendió su tesis Poéticas del espacio argentino. Obtuvo la beca Saint-Exupery 2000-2001.Publicó Gran distracción animada (Buenos Aires, Seis Sellos,1994), Las vegas del porvenir (Buenos Aires, La Marca, 1995), La indecisión (Buenos Aires, La Marca,1999), Fogata de ramitas y huesos (Córdoba, Alción, 2002), ahora reeditado. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés y portugués y publicados en numerosas revistas y antologías, entre ellas: Monstruos. El sueño de la poesía. Antología de la nueva poesía argentina. (Edición y prefacio de Arturo Carrera), Buenos Aires, FCE y Agencia Española de Cooperación Internacional, ICI-Centro Cultural de España, 2001; Antología del subte,Buenos Aires, Ediciones de la flor, 1998; Poesía. 36 autores, La Plata, La Comuna Ediciones, 1999; Naranjos de fascinante música. Poesía contemporánea de La Plata, Libros de la talita dorada, 2003; Twenty Poets from Argentina - Poetry of the Nineties (edición de Daniel Samoilovich y traducción de Andrew Graham-Yooll, Redbeck Press, Bradford, 2004); Antologie des écrivains latino-américains en France, Paris, Indigo, 2007. Ademas del libro sobre Manuel Puig, Del pop a la extrañeza (Buenos Aires, Almagesto,1995), varios de sus ensayos integran tomos colectivos o fueron publicados en revistas especializadas. Entre ellos: "Dactilogramas: la escritura íntima" (sobre los manuscritos de Manuel Puig); “Oliverio Girondo: En la nuca del sueño”; “Wilde, la nueva crítica”; "Criollismo de otra experimentación: Francisco Madariaga"; “Tango del viudo’: el deseo corteja al fantasma”. Y acaba de presentarse Madre-Ciruelo editado por Alción.*nota sobre Madre-Ciruelo

martes

Siri Hustvedt (EE.UU.,1955)

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En el cielo la princesa llora sobre el cuerpo del príncipe ciego. Caen dos lágrimas dentro de sus ojos y él puede ver. El rescate. Las lágrimas. Cuéntamelo otra vez. El pelo que cae de la torre. Dejo descansar el libro sobre tu pecho, en la cama. Siempre te leeré. Te lo prometo. Te leeré cuentos siempre, a medida que pasen los años. No te lo dije. Era lo que quería decir. Recuerdo fragmentos de historias de este libro de mi niñez, el resto está vacío. Los cisnes que se van volando. La hermana que cose flores en las camisas. El hermano menor con un ala, un ala de cisne blanco que sobresale por la camisa inacabada, las plumas tiernas, el flojel, la esposa malvada por siempre encerrada para que nadie pueda ver su cara nunca, entonces, ahora, al pasar el tiempo, junta y separada, joven y madura, enferma y matándose con la bebida en casa. Él guarda silencio. Ahora recuerdo lo que había olvidado. He olvidado pero cómo es posible que recuerde que olvido. Los entierros son casi siempre afuera, ponen a los muertos lejos de nosotros, fuera de la casa. Son omisiones, espacios en blanco en el paisaje, señalados e inscritos y llevados dentro como si estuvieran vivos. En el vacío, en el día vacío, hay cosas que se van y que vuelven sólo cuando podemos soportar el recuerdo. La cruz del santuario está vacía sobre el mantel violeta de la Cuaresma, la historia después de la muerte, después de morir, después de morir en la muerte, los que se mueren y los muertos, muertos, muertos.


de Leer para tí (1983), Bartleby Editores, Madrid, 2007.

viernes

Lina Zerón(México)

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Acuarela de una raza

¿Dónde quedó la historia, el verde paisaje, la sapiencia del cosmos, nuestra sangre milenaria? En el recuerdo precolombino, luego… el vacío, la nada. Edificar castillos sobre ruinas de una cultura, indiferente memoria de nuestros siglos, costumbres, religión. Verdad dolorosa de una raza que busca inútilmente un rostro, un rastro, una verdad justificada. No hay más fragmentos para armar el rompecabezas, somos espectros, un montón de letras de otros, trozos de historia sacados de un montón de piedras, contada por otras bocas… una estirpe convertida en cenizas.

jueves

Maria Enciso(Almeria,1908- México,1949)

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Madre América

Como una palma que desvela el aire
perfil del alba, que la noche cierra,
verde sobre el azul de un mar inmenso,
ardiente orilla, te contemplo América.
Seno de luz, tu entraña generosa,
tus senderos de sol, tu abierta tierra,
y los ríos arterias de tu vida,
para un mundo que el mar dejó en tus playas,
voz quebrada en la angustia de la guerra.
Señalando al espacio, tus montañas,
las sierras grises donde el cóndor vela,
en el hondo silencio de la noche,
en la eterna presencia de la niebla.
Caballos galopando en tus llanuras,
bajo el frío metal de las estrellas.
Valvas opalescentes, madrugadas,
emergen de su luz, marinas perlas.

La vieja Europa, tiembla en sus cimientos,
sólo por dos esquinas amparada.
La blanca estepa de la Rusia roja,
la de hazañas heroicas perdurables,
pueblo que cubre de sangrantes rosas
la delgada silueta de la nieve,
y frente a un mundo en ruinas,
Inglaterra, de grises soledades.
Sólo tú siembras vientos de esperanza
en tu mudo recinto de corales.

Yo hablo tu propio idioma, madre América,
en lengua de tu pueblo he de cantarte,
cálido acento de cansadas sienes,
reclinadas en regazo suave,
los párpados clavados en los ojos,
agujas de dolor, cristal del aire.
Por la vida futura que forjamos,
has hecho tuyas nuestras soledades,
la amarga soledad del hombre libre,
que ha visto atrás su mundo derrumbarse.

Cuando miro lejanos limoneros,
cuando sueño en mis campos de olivares,
cuando veo, en mi sueño, las orillas
de aquellos tibios, azulados mares,
vuelvo mis ojos con dolor de ausencia,
sobre el verde oscilar de tus maizales,
y son jazmines de tus noches claras,
tan blancos como aquellos azahares.
El delgado cimbrear de tus palmeras,
el fuerte olor salobre de tus mares,
toda la maravilla de tus noches,
cercadas por las selvas tropicales,
me dicen día a día que he vivido,
que en mis venas circulaba tibia sangre,
mi corazón, sobre tu abierta tierra,
y junto a él, abismos insondables,
ríos que van cantando, en sus orillas,
el moreno temblar de los manglares,
y una raza que sueña melancólica
su silencio, de siglos imborrables.

Cuando la muerte pasa sobre el mundo,
yo oigo el cantar de tus cañaverales,
y el cántico del mar, en mis oídos,
de sonoros acentos puebla el aire.

Espadas de dolor, delgadas voces,
en muerte y agonía traspasadas,
de otro lado del mar las traen los vientos,
sobre tus claras noches estrelladas.
Lleva la luz, cercos de oscura sombra,
enlutados parecen tus paisajes,
y las voces de angustia y muerte, lentas,
en fría soledad, recoge el aire.
Siempre será tu nombre, Madre América,
sobre la espuma de remotos siglos.
Tu nombre por caminos desandados,
que el mar los lleva a tu destino unidos.
En la inasible soledad del sueño
al nombrarte, percibo tus latidos,
como un blando latir de corazones,
juntos, en la penumbra del olvido.


MARÍA ENCISO :Poeta exiliada y viajera por toda Europa y parte de América por las circunstancias políticas del momento, María Pérez Enciso, maestra almeriense nacida en 1908, fue escritora fuera de su país, sin olvidar nunca sus raíces. Su primera partida fue hacia Barcelona con su familia. Allí frecuentó ambientes intelectuales y universitarios, era constante partícipe de la tertulia de la Residencia de Estudiantes. Se exilió a Francia cuando se aproximaban las tropas de Franco. En esas circunstancias fue delegada de evacuación en Bélgica a donde viajaría de nuevo. Vinculada al cuerpo diplomático suramericano, viajó después a estos lares.
Se conoce de su estancia en Bogotá, Colombia Europa fugitiva y Cristal de las horas, además de ser redactora de distintas publicaciones colombianas, como el semanario Sabado o la Revista de Indias. De Colombia se trasladó a México, allí escribiría en El Nacional y en la revista Las Españas donde se puede encontrar su Almería, ciudad arábigo-andaluza que publicó en su sección dedicada a España; también se incluyeron sus poemas Abril u Ocre. María murió en 1949 en México.

lunes

Reina María Rodríguez( La Habana/Cuba,1952)

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Remordimientos para un cordero blanco

no me puedo librar de ese ojo
que mira desde el cuadro
mis imperfecciones.
toda mi culpa de vivir
y querer
inventándome.
me estoy buscando
y tengo miedo
casi un miedo fanático
de haber sido cómplice
inacabada
porque también sonreí cuando quería matar.
mis mentiras son sueños
agua que no nadé
y este vicio
este vicio de mariposas
un solo día volando sin cesar
luego polvillo oscuro sobre las violetas.

perdóname ojo de mi cordero adolescente
si en estos años te engañé
y pude ser
diferente.

Poeta cubana nacida en La Habana en 1952. Licenciada en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de La Habana, es sin lugar a dudas una de las figuras más importantes de la poesía cubana actual.Trabajó como redactora de programas radiales y dirigió la sección de Literatura de la Asociación Hermanos Saíz. Ha publicado en revistas de América y Europa, y su obra ha sido traducida a varias lenguas. Ha sido galardonada con el premio de poesía "Julián del Casal" de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en los años 1980 y 1993, con el premio "RevistaPlural" de México en 1992, y con el premio "Casa de las Américas" en 1984 y 1998. Además, en 1999, recibió la "Orden de Artes y Letras de Francia". Su obra publicada la integran: Cuando una mujer no duerme en 1980, Para un cordero blanco en 1984, En la arena de Padua en 1991, Páramos en 1993, Travelling en 1995, La foto del invernadero en 1998, y Te daré de comer como a los pájaros… en el año 2000. Dirige en La Habana el proyecto cultural Casa de Letras y es editora de la revista Azoteas.

Carmen Naranjo (Costa rica,1928)

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“Si estas reflexiones llegan a la orilla de un pensador, la misión está cumplida”.

LXIX En esta tierra redonda y plana (extracto)

Quizás fue ayer
quizás nunca
tu ondulante deseo de nacer
y naciste con hambre de casas
de madres y de amantes.

Si soñaste
estoy segura
soñaste con viajes
con residencias y rincones
en tierras extrañas
y hubo que buscarlos
y pagarlos
según tus necesidades y caprichos.

Te conocí un día
cuando buscaba
una Vudú más humana
en esta tierra plana
quien se me fue
hacia la tierra redonda
que también era tuya
y me confiaste
en secretos circulares
inconclusos
en que nunca vi
hasta que te fuiste
ese revés de tu medalla.

En abril me escogiste
en abril de 1974
cuando me aconsejaban
la más gorda la más fuerte
la más sana la más lista.

Fue tu agarrarte
a mis ruedos
con cara de tonta encantadora
fueron tus ojos ya huérfanos
los que me escogieron de compañera
sin saber si te querría.

Y seguiste insistiendo
desteñida
torpemente
con ansiedad de lengua afuera
sin rasgos de pura raza
y sin parecido
a alguien con pedigree.

Ya me tenías escogida
cuando te alcé muerderuedos
que me recordaron la besaruedos
de otros tiempos.

Al alzarte un sueño de tierra redonda
se me vino encima
como ese olor a verano y pasto
que aún persistía
junto a tu muerte.

Y te lleve a una casa hostil
a un trabajo hostil
a un discurso hostil
en un mundo plano.

Ahí empezó a aparecer
su sorprendente inteligencia
tu redonda virtud
de dar vuelta a las cosas.

No tuve necesidad de defenderte
te defendías sola
y sabías defenderme.

Nadie podía despertarme
ni sacudir la cama
ni ofrecerme desayuno
una verdadera fiera
vigilaba mi sueño
mi reposo mi hacer
lo que me daba la gana.

Te hiciste dueña y señora
de tus lugares y rincones
con tu prestigio de fúrica
cuando era conveniente.

Creciste entre conferencias y giras
mesas redondas
visitas inauguraciones
corta cintas
aplausos críticas y premios.

Recuerdo todavía el discurso
cuando te vi haciendo lo que no debías
con el perro más horroroso
todo chato desteñido en sarna
con las patas vueltas
y un rabo retorcido
que para vos mi loca alborotada
debía ser síntesis de hermosura.

No podía interrumpirte
por lo que te embarazaste
sin pudor de espectáculo
ni gritos virginales.

Después te regañé
Michel Michus Michú
y el veterinario
ah esos veterinarios que siempre odiaste
rompió tu enlace con la vida florecida
y casi te me vas
porque tu voluntad y la mía
desconocieron el respeto mutuo.

Siempre fuiste gentil
con amigos y enemigos
la mistad en persona
porque en tu tierra redonda
veías los mejores rostros
las palabras verdaderas
y desde ahí te reías
de todo lo pasajero.

Te tuve en mi propia prisión
hasta que comprendí
tu sentido de libertad
entonces te llevé
a mi residencia de utopías.

Fue después del parto
ese parto en que aprendimos
las dos a parir.

El primero nos falló
no supiste abrir a tiempo
la bolsa del despertar
y como madre amorosa
no me dejabas separarlo
de los vivos nueve enceguecidos
buscando torpes tu calor.

Yo te ayude como pude
con el último porque te caías de cansancio
luego con la placenta.

Fue un parto largo
empezó en la mañana
y todavía a las diez de la noche
anunciaba por teléfono
otro más no sé qué hacer.

Al día siguiente con los nueve
en una enorme canasta
te llevé donde encontraste
con más claridad tu tierra redonda.

Ahí con ayuda de biberones
fueron creciendo los nueve
uno caminaba sólo para atrás
lacio de pelo chupado
como en los tiempos de Gardel
le pusimos Carlitos.

Se buscaron hogares
inspeccionando el amor de la gente
y se fueron todos
menos la gorda
que se quedó con el nombre de Malva
y con el tiempo se llamó Uca
noble preciosa lenta
con gestos de los obesos
sus mismos ritmos
envueltos en golosinas



de En esta tierra redonda y plana. Madrid: Ediciones Torremozas, 2001.


Carmen Naranjo nació el 30 de enero de 1928 en Cartago. Cursó la primaria en la Escuela República de Perú, la secundaria en el Colegio Superior de Señoritas y la licenciatura de Filología en la Universidad de Costa Rica; muchas veces se ha declarado orgullosa del jugo que le sacó a la educación pública. Después realizó estudios de posgrado en las universidades Autónoma de México y de Iowa. Pionera, adelantada; fuerte y frágil a la vez: desafiante y emblemática en una época; luego, su propia sensibilidad artística y el medio tan poco propicio le reclamaron su espacio a la mujer pública y quizás la rindieron a su íntimo refugio.Los adjetivos no iban en balde: desde los años sesentas hasta la fecha las novelas, relatos, poemas y ensayos de Carmen Naranjo invitan a la reflexión sobre la cotidianidad costarricense, a salir del marasmo a que nos puede someter el apurado trajín urbano; al encuentro frontal con la mediocridad y el anonimato vital.
Abundante, sutil, renovadora y compleja, en la obra de Naranjo se hace nueva la frase hecha, compleja la cosa simple, desconocido el lugar común. Al aporte literario hay que sumar una entusiasta trayectoria de promoción cultural, tanto desde cargos oficiales -diplomática, Ministra de Cultura, Directora del Museo de Arte Costarricense, asesora de la OEA en el área de la seguridad social-, como en la calle, en conferencias y talleres literarios y como artífice de proyectos como Editorial Osadía.

Más que merecidamente, a doña Carmen se le reconoció con el premio Magón en 1986, el segundo para una mujer.
Al desempeñarse durante las décadas de los 50 y 60 en distintos puestos en la Caja Costarricense de Seguro Social y en el Instituto Costarricense de Electricida, Naranjo se familiarizó con la ciudadanía de clase media, tuerca en la máquina burocrática, que habría de retratar en sus principales escritos. El primero de estos fue el sensible poemario Canción de la ternura (1962), al que siguieron Misa a oscuras (1964) y Hacia tu isla (1966), pero fue con su novela Los perros no ladraron (1966) cuando Naranjo inició una labor de renovación de la literatura costarricense.
Durante los años siguientes, las novelas, relatos y ensayos de Naranjo fueron bisagras que abrieron puertas en la literatura costarricense: jugó con los recuerdos y tiempos en Memorias de un hombre palabra (1968); hizo crisis del mundo urbano en Diario de una multitud (1974) y de las costumbres costarricenses en los ensayos de Cinco temas en busca de un pensador (1977). En estos textos, y en posteriores como El caso 117.720 (1987) o En partes (1994), Naranjo ha querido mostrar la crisis de valores en la sociedad costarricense a través de la escisión entre palabras y acciones; lo suyo ha sido retratar esa clase media que se autocomplace.

Inquieta, casi hiperactiva, los años no han mermado su prolífica vocación: la novela Más allá del Parismina (2000) y los poemarios En esta tierra redonda y plana (2001) y Marina Jiménez de Bolandi: recordándola (2002) hacen cierta esta afirmación.

Dibujante de puntos y rayitas, cuando la palabra no le ha bastado en la expresión de sí; y miembro de la Academia Costarricense de la Lengua, la primera entre las escritoras, desde 1980. La figura y la obra de Carmen Naranjo ha sido y es imprescindible si queremos comprender un poco más de las alegrías y penas del alma nacional.

domingo

Yolanda Pantin(Venezuela, 1954)

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EL CIELO DE PARIS

El cadáver es el estado final del sufrimiento
-Peter Handke-


I



Abril es el mes más cruel

y

los peores poetas
escribimos en primera persona
versos que no importan a nadie

(Escribe: el mundo)

El mundo es el ombligo

Abrir
abrir la carne
(ver)
soñar con la ciudad
de la infancia
el país de la primera edad
en las faldas de la madre
ciudad arqueada
que a los quince años
ya era imposible

pregunté al otro
al que apaga la luz al carnicero
qué ha sucedido
por qué estamos a oscuras


Herir


herir muy bajo

cortar
abrir la carne

árboles en flor
al pie de la muralla

santa catedral

luces de neón
del cielo
de París
en primavera

No he visto nevar
palabra blanca de la tierra

¿Cuáles son las raíces que se aferran
qué ramas crecen
de esta pétrea basura?

hijo de hombre

hablaré la lengua de mi madre en los sueños

nada me consuela

crines
curvaturas
brillo
de la luz
sobre el cuerpo
del niño
de pie
en la empalizada
trenzas
caballos
cielo de enero
nunca
tan claro
bosque
de luz
hasta la casa



ciudad
fierro

verla
con tus ojos

ser

dolorosamente

helados

Utero rojizo
(escribe: lo has leído)

Sin lengua
sin palabra

dejar al perro
mear sobre la acera
sagrada
del cielo de París

Mojarse mis cabellos
asida de la mano

no me perderé

¿Es esta la tierra que te habían prometido?

Escucha

los jardines
perfectas hileras
de árboles sin sombra

¿Qué sentido tiene la roja marea?

fétidas aguas
del río que abraza
la ciudad de piedra

ruinas
pestilencia

cúpula de hierro

es un sueño estás sola
no hay otro
la luz no existe

No hay leche para ti
ni sal ni agua

hijo de hombre

guárdate
debajo de la roca


(sólo hay sombra bajo esta roca púrpura)

sorda a los oídos
sádicos del cielo

cava
de las siete palabras

polvo y silencio

abre la puerta que conduce al infierno
dorado de tu cuerpo

Aquí no hay nadie

aquí hay alguien que llama
desde un jardín de piedra

lago

de la espalda

rubios cabellos

ir
dejarse ir

mecerse en el cielo
negro de la boca

ellas tocan sus delicados relojes
una a la vez
ellas bailan con el laúd
dos a la vez
ellas son tan tiernas como musgo de pantano

solo a la vez



ir
dejarse ir

abrir los ojos

oír

mira: cómo acabo

el nudo se deshace




II




Música
en el cielo
en los oídos

en la piel del antebrazo

dormiremos esta noche
roja de la sangre

sed

todo ha muerto




III


Ver
volver
abrir
abrir la carne

Visiones que la muerte
lleva en el cadáver
sordo a su quejido
abrir
abrir la reja
(Sal: esta es la luz)

El niño juega en la caja de piedra

gárgolas
puertas del cielo

sólo de tu mano
no tengo miedo

Cielo de neón
haces de luz
en las barcazas
sombra de la mole
catedral de la ciudad

Isla de Francia

solo del cielo
sombradura

Puentes abadías
precipicios del Arte Universal

música del cielo de París
a orillas del Sena

El niño danza en la caja de piedra

labio que ha cerrado
su boca en el oído

ni luz ni oscuridad
sólo la sombra

áspera del hierro

El hombre bebe la inmundicia de las aguas

trae una sed de siglos en los belfos
una sed fría, en punta, que ara cauces
en el sueño moroso de la tierra


cuerpo henchido
saciado
besado

fango del Leteo

Copas de los árboles
simétrica belleza
veleros en el lago
del jardín de Luxemburgo

Atiende a tu promesa

cielo negro sin oído

ciudad
luz
belleza

santa perra

música del cielo
El hombre que ha sufrido
bebe de sí mismo

se ahoga en la corriente
turbia de las aguas

hasta el cuello

Soy: ahora me pierdo

Cúpula cobalto
cielo de Francia
llorar
irse muy lejos

Techos de pizarra
espejos
donde el hambre se devora
saciados
no

gélido silencio sin color

liquidez en la que se puede hundir la mano fascinada

Faros del auto
luz del cielo
cobalto
de París
en primavera

la nube en el ojo de la dama

ciega
frente al bosque
respirando
(cortar: abrir la carne)

El niño canta en la caja de piedra

llora
esta noche
campo del espejo
quebrado
en el desierto

abre, por favor, la puerta

Dormía en los fangales
al sol
con los caballos

Nadie escucha lo que dices
nadie sabe
(matar: ser la tiniebla)

No
no hemos llegado

pienso en alas en fuego en música
pero no
no es eso lo que temo

túneles de miedo

dejarte en las palabras
decir

¿Tiene usted un vaso con agua?

tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil

abstinencia angustiosa
que presume el dolor y no lo crea
que escucha ya en la estepa de sus tímpanos
retumbar el gemido del lenguaje
y no lo emite

Volviéndome
entera
contemplo
la ciudad

final
tiniebla

Yo era la pequeña
moría en los rosales

La hoja la muralla

hiere la mano
filosa del sueño

(cortar: abrir la carne)

cielo de París
cielo helado

la música está
en ninguna parte

Aquí no hay nadie

El cadáver se sacia en su florero

Cúpula cobalto
luz del cielo
de Francia
en primavera

Llora
en sus rodillas

reclina la frente contra el mármol

que ella te consuele

La flor saciada en su florero
diría

duerme en paz

eso
era todo



IV




París, 20 de abril de 1988


Tomamos el barco en le square du Vert Galant
Antes habíamos contemplado
a los enamorados la orilla del Sena
En el oscuro parque abierto al deseo
la ciudad se divisaba
como extraída de una tarjeta postal
Tú tenías sueño
A pesar de ello querías mostrarme
no sé qué cosa de París desde el río
Ruidosos turistas italianos
muchachos de cabellos largos
jóvenes
mal vestido
sin conciencia de ser extranjeros
tomaron el Bateau Mouche
ante la mirada indiferente del capitán
y de la mujer de falda roja
quien al tomar el micrófono saludó
Bienvenidos a bordo
El barco viró hacia el Oeste frente al Louvre
Mientras la joven desgranaba la historia
repetida una y mil veces
(The history of The Louvre is long and complicated)
un potente reflector haces de luz desde la barcaza
extraían de la noche la notable arquitectura de éste
y de otros monumentos
"A droite" "a gauche"
narraba la voz metálica de la guía
relatos en dos idiomas que nadie escuchaba
Tú dormías
Arriba en lo alto del bote al aire libre
a pesar del frío
-helada primavera-
los turistas festejaban el paseo
con sordos comentarios carcajadas
y balabas de su tierra natal
Uno a uno dejábamos atrás
puentes cúpulas jardines
estela de voces
ruido no palabras

sur le Cours-la- Reine la France de l’époque romaine
de Lenoir la France moderne de Michel sur l’Esplanade
des Invalides la France de la renaissance de Couton el la
France de Louis XIV de Marqueste


La luz indiscreta proveniente del bote
cegó por un momento a los circunspectos comensales que cenaban
a bordo de un restaurante flotante
Al cruzar el puente del Alma
la torre Eiffel fue recibida con pequeños gritos
flashes de cámaras automáticas
misterio en fin de un momento inolvidable
que jamás será revelado
ni en ésta ni en otra fotografía
El capitán maniobró con fastidio
rumbo al lugar de donde habíamos partido
Durante un largo trecho no hubo nada qué iluminar
-ni qué fotografiar-
Tú recostaste la cabeza sobre mi hombro
y yo recordé a la niña que no había conocido
en algún lugar del Barrio Latino
decidida a perderse en las aguas del Sena
cuando un negro le ofreció de beber
y trató de animarla al mostrarle
el lugar donde escondía
en uno de los muros de Saint Julian le Pauvre
haschís heroína
No tenía por qué hacerlo
y ella no tenía por qué matarse
El ruido del motor
le otorgaba intimidad a este espacio
donde hombres y mujeres bostezaban
cansados de una jornada que no excluía
la cháchara banal
la confusa sucesión de imágenes
que luego serán olvidadas
Sucedió de improvisto
Un haz de luz azul giraba en lo alto de un automóvil
extrañamente aparcado en el quai D’Orsay
cerca del museo donde quise llevarte
para que vieras a la ciudad
a través de uno de los relojes de la antigua estación
El barco avanzaba penosamente
ciego a la visión
el capitán la joven guía
los turistas italianos en lo alto del bote
guardaron silencio
cuando un grupo de gendarmes
-la luz azul
girando muda-
extraía del río el pesado cuerpo de un hombre
Te dije: mira
El barco se deslizaba indiferente
ante las torres de La Conserjería

on vous montre les fenetres de l’ancienne
prison des femmes sous la terreur

Tú señalaste el espíritu de Dios
en la caja de piedra
la emoción en ruinas de un poema de Cernuda
El barco continuó su marcha irreversible
hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre
los días en las láminas los versos las palabras
ciudad arqueada que a los quince años
ya era imposible
Gracia de los cuerpos
puentes abadías
precipicios del Arte Universal
a orillas del Sena
la voz metálica de la guía
anunció a la izquierda
la mole de la Santa Catedral de la Ciudad
bella
peor
bajo los faros
y los flashes de las cámaras automáticas

abrió su corazón de piedra
la gárgola el cielo



Noviembre 1988-Febrero 1989

jueves

ANGELICA FREITAS (Brasil,1973)

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sirena en serio
lo cruel era que por más bella
por más que los rasgos ostentaran
fidelísimas genéticas aristocráticas
y las manos fuesen hábiles
en el manejo de bordados y pollos asados
y los cabellos atestiguasen
peines de carey y gran cuidado

la perplejidad sería siempre
frente a la cola de la sirena

no quiero contar la historia
después de andersen & co
todos conocen los sinsabores
primero el deseo imposible
por el príncipe (muñeco en traje de gala)
después la conciencia
de una macumba poderosa

a cambio se deja algo
la voz, el himen elástico
la tarjeta de socia del mediterranée

son duros los procedimientos

bípedas femeninas se engañan
imputando a tacos altos
el dolor más afín a la altivez
pues
la sirena pisa cuchillos cuando usa los pies

¿y quién se la toma en serio?
mejor sería un final
en el cual regresase a la cola original
y jamás se depilase

en vez del elefante bailando en el cerebro
cuando se encuentra con el príncipe
y de los 36 dedos
que le brotan cuando ofrece su mano


Angélica Freitas
(Brasil, Pelotas, 1973) es poeta y traductora. Estudió y trabajó como periodista en San Pablo durante seis años.
Es una de las poetas publicadas en el libro “Cuatro poetas recientes de Brasil” (editora Black & Vermelho, Argentina, 2006) y recientemente acaba de publicar su primer libro de poemas Rilke shakes.
Trabaja en la traducción de poetas argentinos contemporáneos.
Vino a la Argentina para participar de la Feria del libro y el Festival Salida al mar. Lee algunos de sus poemas tambien en http://www.despertandoalilith.org/


Angela Ball (E.E.U.U., 1952).

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Trabajo nocturno

La noche está atrapada en una telaraña. Incluso cuando camino
en medio de la calle
me atrapa
con hilos pegajosos. Los insomnes
ven una mujer bailando una tarantella
sacudiéndose algo invisible. 
En mi puerta algunas mañanas
hay un hilo
semejante a una línea
de resaca sin océano, un soñoliento puente
de nada a ninguna parte. 
Las telarañas aparecen donde quiera que no lo
hacen nuestras vidas, dondequiera que es más solitario.
Si puedes reunir suficientes
sirven para una buena cataplasma
para cualquier cosa que te falte 
Ya que las arañas construyen telas más o menos
de la nada, nunca se
disuelven —sólo se vuelven a
armar en alguna otra nada, en alguna parte
igual que un campo nevado infinito
donde los alfareros arrojan sus fragmentos.



Vagabundo
Me siento nebulosa,
tropiezo a menudo, me golpeo el cráneo
contra el techo del auto al que subo
porque estoy teniendo una cuota
de sueños despierta. 
En uno llueve, semanas,
luego sin haber razón vuelve el sol
como con un chasquido de dedos a través de los árboles. 
En este otro
es París, un ático solitario,
saco una carta
de su sobre rasgado
y leo en una escritura que se desvanece: "Todo lo que quiero
son tus ojos". 
Estos sueños deben saber
que irá a cualquier parte.
La mayoría de las veces vago
por ahí, deseando unirme a una jauría de perros
para correr a la aventura. 
Aquí hay una ensoñación acerca de un hombre que duerme
con una mujer —secretamente, en una cantera,
un nicho oculto por rocas.
Uno de los botones de su abrigo
es arrancado
y él lo sostiene por un instante en la palma de su mano abierta
antes de entregarlo. 
Ella está casada y lo rechaza.
Él viaja toda su vida
porque no queda nada por
lo que valga la pena detenerse:
sólo nombres de continentes,
ciudades sombrías con sus arterias
donde cada gran carretera
se despliega en abanico en la siguiente. 
Sólo quiere que el viaje del amor
del maravillarse de temer disminuya,
que una mujer y un hombre lleguen a la vez
de cualquier parte.

Angela Ball nació en Athens, Ohio, U.S.A. en 1952. Sus libros de poemas incluyen Kneeling Between Parked Cars; Possession y Quartet (los poemas aquí presentados pertenecen a estos dos libros). Vive en Hattiesburg, Mississippi y enseña en el Centro para Escritores de la Universidad de Southern Mississippi, donde es editora de la revista Mississippi Review (www.mississippireview.com).

* fuente: enfocarte Dosssier nº21, septiembre 2007.
www.enfocarte.com

miércoles

Fany G.Jaretón(Argentina)

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"No es un verbo sino un
vértigo.No indica acción.
No quiere decir ir al encuentro
de alguien sino yacer
porque alguien no viene"
Alejandra Pizarnik


He pasado estos días girando las sombras de mis ojos para redondear angustias, círculo vicioso que hace más profundo este letargo. No puedo echarle la culpa a las drogas, al alcohol o al sexo, porque de esto no me nutro para evadirme, mi dolor es legítimo, unilateral y directo, semilla-brote-gajo de mi ajustada existencia; retomo un calendario que se hace cada vez mas cruel cuando yo que te creía de vuelta y todavía que no te has ido. Partir del verbo quebrada en dos, como la madera de los evangelios no reconocidos, levanto la piedra para encontrarte, pulso la dureza por donde me pesas, no existe una condición en esta cárcel que asume mi cuerpo contra las rejas de mi mente que te dibuja de todas maneras: con alas, con estrellas, con la galera de la maga que vive frustrada porque no puede aparecerte. Los dientes que hieren sobre el labio tu nombre porque no va escaparse nada que evidencie que te necesito. Porque tú lo sabes y, sin embargo, no vienes.


Obligo con esfuerzo sobrehumano al animal salvaje que habita en mí, a que aguante, a que no sea esa amenaza enfurecida que pugna por arrancarte de ese sigilo con el que me observas. Porque se que estas ahí, te huelo merodeando mis sitios de costumbres, mis huecos prolongados, mis miedos.

Me preguntaste tantas veces por mis miedos.
¿Debería haberte advertido de tus pasos que supe desde siempre que no regresarían al ataúd del dolor?
Aquí en mí donde se guardan todos los abandonos, mira los tengo por fecha, nombre y número, así nada queda librado al azar. La verdad es la brújula imantada que siempre regresa al mismo sitio oscuro. Y entonces tú no podrías ser distinto, también te irías, aunque quité tus cordones para hacerte tropezar, y vos que me hablabas de vida, y yo que marcaba mi garganta con el cordel de la desesperación, ajustando al grito “no te vayas”, no me dejes sola conmigo, no me dejes sola, no me abandones en esta montaña de escombros que se fue acumulando después de tantas guerras de avidez y descarno.
(...)



Reside en Córdoba- Argentina.Participa en varios grupos literarios de su ciudad El Caldero de los Cuenteros, La trova del Laurel, el Andén de los Juglares. Ha publicado obras en diferentes antologías como Sensibilidades III Y IV; De puño y Letra antología poética edictorial Brujas(2002); V Antología el Andén de los juglares (2004); Taller del Escriba, auspiciado por agencia Córoba cultura 2005. Es participante activa de diferentes mesas de la Feria del libro, 2002, 2003, 2004, 2005 con cede en Cordoba capital.

Cristina Peri Rossi (Uruguay,1941)

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R.I.P.

Ese amor murió
sucumbió
está muerto
aniquilado fenecido
finiquitado
occiso perecido
obliterado
muerto
sepultado
entonces,
¿porqué late todavía?


ORACIÓN

Líbranos, Señor,
de encontrarnos
años después,
con nuestros grandes amores.

de "Inmovilidad de los barcos" 1997.

martes

Olga Orozco(Argentina,1920/1999)

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DENSOS VELOS TE CUBREN, POESÍA

No es en este volcán que hay debajo de mi lengua falaz donde te busco,
ni en esta espuma azul que hierve y cristaliza en mi cabeza,
sino en esas regiones que cambian de lugar cuando se nombran,
como el secreto yo
y las indescifrables colonias de otro mundo.

Noches y días con los ojos abiertos bajo el insoportable parpadeo del sol,
atisbando en el cielo una señal,
la sombra de un eclipse fulgurante sobre el rostro del tiempo,
una fisura blanca como un tajo de Dios en la muralla del planeta.
Algo con que alumbrar las sílabas dispersas de un código perdido
para poder leer en estas piedras mi costado invisible.

Pero ningún pentecostés de alas ardientes desciende sobre mí.
¡Variaciones del humo,
retazos de tinieblas con máscaras de plomo,
meteoros innominados que me sustraen la visión entre un batir de puertas!

Noches y días fortificada en la clausura de esta piel,
escarbando en la sangre como un topo,
removiendo en los huesos las fundaciones y las lápidas,
en busca de un indicio como de un talismán que me revierta la división y la caída.

¿Dónde fue sepultada la semilla de mi pequeño verbo aún sin formular?
¿En qué Delfos perdido en la corriente
suben como el vapor las voces desasidas que reclaman mi voz para manifestarse?
¿Y cómo asir el signo a la deriva
–ése y no cualquier otro–
en que debe encarnar cada fragmento de este inmenso silencio?

No hay respuesta que estalle como una constelación entre harapos nocturnos.
¡Apenas si fantasmas insondables de las profundidades,
territorios que comunican con pantanos,
astillas de palabras y guijarros que se disuelven en la insoluble nada!

Sin embargo
ahora mismo
o alguna vez
no sé
quién sabe
puede ser
a través de las dobles espesuras que cierran la salida
o acaso suspendida por un error de siglos en la red del instante
creí verte surgir como una isla
quizás como una barca entre las nubes o un castillo en el que alguien canta
o una gruta que avanza tormentosa con todos los sobrenaturales fuegos encendidos.

¡Ah las manos cortadas,
los ojos que encandilan y el oído que atruena!
¡Un puñado de polvo, mis vocablos!

Mutaciones de la realidad, 1979.

EN EL FINAL ERA EL VERBO

Como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras,
humaredas errantes exhaladas por la boca del viento,
así se me dispersan, se me pierden de vista contra las puertas del silencio.
Son menos que las últimas borras de un color, que un suspiro en la hierba;
fantasmas que ni siquiera se asemejan al reflejo que fueron.
Entonces ¿no habrá nada que se mantenga en su lugar,
nada que se confunda con su nombre desde la piel hasta los huesos?
Y yo que me cobijaba en las palabras como en los pliegues de la revelación
o que fundaba mundos de visiones sin fondo para sustituir los jardines del edén
sobre las piedras del vocablo.
¿Y no he intentado acaso pronunciar hacia atrás todos los alfabetos de la muerte?
¿No era ese tu triunfo en las tinieblas, poesía?
Cada palabra a imagen de otra luz, a semejanza de otro abismo,
cada una con su cortejo de constelaciones, con su nido de víboras,
pero dispuesta a tejer y a destejer desde su propio costado el universo
y a prescindir de mí hasta el último nudo.
Extensiones sin límites plegadas bajo el signo de un ala,
urdimbres como andrajos para dejar pasar el soplo alucinante de los dioses,
reversos donde el misterio se desnuda,
donde arroja uno a uno los sucesivos velos, los sucesivos nombres,
sin alcanzar jamás el corazón cerrado de la rosa.
Yo velaba incrustada en el ardiente hielo, en la hoguera escarchada,
traduciendo relámpagos, desenhebrando dinastías de voces,
bajo un código tan indescifrable como el de las estrellas o el de las hormigas.
Miraba las palabras al trasluz.
Veía desfilar sus oscuras progenies hasta el final del verbo.
Quería descubrir a Dios por transparencia.

En el revés del cielo, 1987.

Rosario Murillo (Nicaragua,1951)

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NECESITO ARMAR EL CIELO CON MIS CANTOS

Necesito armar el cielo con mis cantos
asaltar los recuerdos
y hacerlos lluvia renovando el zacate.
Debo encontrar un nido para envolver el brillo de mis ojos
y un borbollón de agua clara
para lavar los cabellos y soltarlos al sol de la mañana
Voy a buscar un arco-iris perfecto
una canción que se ajuste a la locura del poema
un verbo que se haga carne
y un amor desconocido, infinito
que me deje como mago dominguero
alardeando de maravilla y misterio
Quiero un árbol con flores
una plaza con banderas y coros
una consigna concebida en el pueblo
y repetida hasta el eco
el rostro de Carlos Fonseca en el viento
un Sandino, un Rigoberto, un Rugama
quiero un amor con sujeto, predicado y fusil
un estribillo cercano
una oración colectiva, quiero al alba
estrenar estas manos, todavía nuevas y torpes
acercarme a la creación de este mundo
como sembrando flores, como regando cantos
sin asomos de vejestorio emplumado
sólo la cara al sol
con su montón de heridas
de mentiras
de tiempo.

En las espléndidas ciudades, 1985.

Gladys Carmagnola de Medina (Paraguay, 1939)

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Indagación


Me pregunto
por qué este arar poemas
con tanta falta que hace arar
–con idéntico amor, con igual entusiasmo– en las capueras.


¿Quizá porque me nutro de los frutos
de esta siembra?


En realidad no importa
ignorar la respuesta
mientras haya quien pueda alimentarse
de la cosecha.




¿Crees en la poesía disfrazad de luz…?


¿Crees en la poesía disfrazada de luz,
de primavera, flores sin espinas
que desde un pedestal –mármol o lodo–
nos recrimina?


No contestes aún, hermano. Escúchame:
Yo creo en la poesía
que al mostrarnos la luz,
con ella nos envuelve e ilumina;
la que de los crepúsculos y sombras
jamás se olvida;
la que en flores y aromas nos embriaga,
y nos pincha.


Creo
en el supremo don de la poesía
que nace sin amarras y sin ídolos;
que llama a nuestra puerta como una leal amiga,
que entra en nuestro hogar,
se sienta a nuestro lado en cualquier silla
a compartir el pan
que nos legó el afán de cada día
si queda aún; si no,
se hace pan ella misma.


Creo
en esa poesía
que vive con nosotros y dialoga
con palabras excelsas o sencillas:
poesía que consuela,
poesía que alimenta y acaricia,
poesía que sacude y acompaña
en la desesperanza o la alegría.


Creo, por sobre todo, en la palabra
que guarda entre sus sílabas
lo que no por razones idiomáticas
obligatoriamente se mutila.


Sí. Creo desde hace tiempo
en la entrelínea
–la que, para nosotros, de la muerte
arranca, y nos lo entrega, un retazo de vida–.


Ahora que me entiendes puedo oírte:
Hermano: ¿Crees en la poesía?


de Igual que en las capueras, 1989.


RAZONES


Para cuando no sirvan las palabras
aunque vivan las horas,
araño la corteza de una sílaba
e intento atrapar su magia
ahora.


Para cuando no guarde misterios
con los cuales nutrir mi corazón, la aurora;
o su luz no me alcance
para desbaratar las sombras
o te hable y no me escuches
o me mires
y no me reconozcas,
debo seguir acumulando letras
ahora.


de A la intemperie, 1984.


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